La invasión de bahía de Cochinos: el fracaso americano

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Cuba es un paraíso isleño que nunca ha quedado indiferente. Desde su descubrimiento por Cristóbal Colón el 27 de octubre de 1492, esta antigua colonia española ha sido muy importante a nivel mundial sobre todo durante los siglos XIX y XX.

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En la primera mitad del siglo pasado había sido, internacionalmente, una República Democrática, a pesar de que en realidad estaba gobernada de forma autoritaria, pues la mayoría de sus presidentes habían sido nombrados por militares.

En 1961, se levantaba el Muro de Berlín en Alemania, provocando una mayor división entre el mundo comunista y el occidental.  Sería en un pequeño país, Cuba, donde las dos potencias principalmente enfrentadas, EE UU y la URSS, estuvieron al borde de la guerra.

En este contexto, surgió la Revolución Cubana (1953-1959) cuando Fulgencio Batista dio un golpe de Estado, adquiriendo gran poder y posicionándose férreamente contra el partido anticomunista. De este modo, había provocado un acercamiento a EEUU y un enfrentamiento interno con el Movimiento 26 de julio, organización político militar dirigida por Fidel Castro. Este, junto con los jóvenes llamados «Generación del Centenario», atacaron el cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, siendo el principio de la insurrección cubana.

Desde México, en noviembre de 1956, Castro organizó una pequeña expedición con el yate Granma hacia la Isla de Cuba, creando un foco guerrillero en Sierra Maestra que al poco tiempo se convertiría en el Ejército Rebelde, tomando cierto prestigio. Simultáneamente, en las ciudades comenzó a crisparse el ambiente y la represión contra los integrantes antidictatoriales aumentaba.

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Un año más tarde, la guerrilla había adquirido ya cierto poder, pero no logró impulsar la insurrección. La huelga general propuesta por Castro no salió adelante por la falta del apoyo sindicalista y comunista. Sin embargo, la guerrilla emergió lentamente de su aislamiento, se manifestó ofensivamente y fue adquiriendo más adeptos. Se abrieron dos frentes revolucionarios dirigidos por Raúl Castro y Juan Almeida que a su vez fueron coordinados militarmente por Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, ambos con experiencia en lucha revolucionaria que consiguieron consolidar los avances de los mismos.

En julio de 1958 tuvo lugar el pacto de Caracas que afianzó la coalición anti-Batista y puso contra las cuerdas al dictador. Tras dejar de recibir el apoyo estadounidense, la ofensiva fue mucho mayor y el 1 de enero de 1959 los seguidores de Castro tomaron la Habana. Al tiempo, el líder del M-26 y el propio movimiento gozaban de un amplio respaldo popular, lo que le posibilitó impulsar un profundo proceso de transformaciones políticas, económicas y sociales radicales (adopción del marxismo-leninismo, cierre de casinos, alfabetización poblacional y nacionalización empresarial). Fue nombrado primer ministro e implantó un gobierno revolucionario que propugnaba el nacionalismo y el antiimperialismo.

La invasión de bahía de Cochinos: el fracaso americano

Estas medidas tomadas no agradaron a EEUU, por lo que reaccionó bloqueando al país económicamente y provocando así el acercamiento del gobierno castrista a la URSS. Ante esto, en 1960 los estadounidenses empezaron a reaccionar. Cuba desde su independencia había estado tutelada por EE UU, y así lo estuvo hasta que comenzaron a verse perjudicados económicamente. Por ello, los estadounidenses apoyarían la hueste anticastrista que organizó el Desembarco de Playa Girón en 1961 con el fin de derrocar a Castro, siendo el golpe final de esa «alianza».

En 1961, solo habían pasado dos años de la Revolución Cubana. Sin embargo, habían ocurrido suficientes problemas con su vecino, como para que las relaciones diplomáticas normales pudieran mantenerse. En enero de ese mismo año, el presidente Dwight Eisenhower ya había roto los vínculos con el gobierno revolucionario. Así, Fidel Castro comenzó a acercarse más a la Unión Soviética, acabando por ser un satélite y originando una situación muy compleja en pleno apogeo de la Guerra Fría. Al mismo tiempo, Eisenhower dejaba la Casa Blanca y Kennedy lo sucedía, siendo muy importante en todo el proceso del conflicto y de la Invasión.

En abril de ese mismo año, una fuerza militar de cubanos zarpó de Nicaragua con la escolta de la marina norteamericana. Desembarcaron en Playa Girón, situada en la Bahía de Cochinos, una zona remota y pantanosa al sur de Matanzas. Con todo el contingente táctico movilizado, la derrota de Castro les supondría poco problema. Sin embargo, esa confianza les sorprendió con un ataque del dirigente cubano, dejando un rastro de 1300 soldados.

La victoria cubana de Playa Girón se celebró en un clima de euforia nacional. Estados Unidos por fin había sido vencida después de un siglo de intromisiones y conflictos. Por primera vez la Revolución era una revolución socialista, de régimen marxista-leninista.

El incidente de Bahía de Cochinos ayudó a definir ideológicamente al Gobierno castrista y a fundirse con el M-26, el DR y los comunistas para fundar las Organizaciones Integradas Revolucionarias: un primer paso hacia la creación de un nuevo Partido Comunista. Todo esto hizo que se afianzase la amistad que tenía Castro con Kruschev desde septiembre de 1960. Ambos dirigentes firmaron al poco tiempo un pacto comercial y militar.

Una Cuba prosoviética permitía a la URSS controlar la creciente influencia de China en el Tercer Mundo y presionar a Estados Unidos. Después del Desembarco de Playa Girón, el líder cubano quería recibir apoyo militar soviético para soportar la posible segunda invasion norteamericana que se veía venir. La idea de Kruschev de instalar misiles en la Isla de Cuba, dio lugar a la llamada «Crisis de los Misiles» y estuvo a punto de originar un nuevo conflicto bélico de influencia internacional.

Autor: David Hernández Jiménez para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

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Parte Foto de Portada:

De Rumlin, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=49446605