La guerra diplomática por Malvinas; las lecciones de David y Goliat
El conflicto del Atlántico Sur ocurrido en 1982 posee varias aristas que obligan a un análisis detallado, particular y profundo. Este artículo pretende abordar parcialmente algunas de ellas, sumando algunas líneas analíticas y cuestiones al debate que este complejo acontecimiento amerita. A pesar de las distancias temporales, esta confrontación continúa abriendo debates y heridas: reivindicada por algunos como una necesaria gesta heroica y criticada por otros como una acción innecesaria y condenada al fracaso.
Lo cierto es, que a pesar de las posiciones enfrentadas, resulta complejo evitar las pasiones y subjetividades que nuestra profesión nos obliga. Resulta destacable además hacer un pequeño aporte en el sendero de la memoria que a modo de homenaje rememore a los que hoy no están. Así las cosas, paso a relatar, como historiador, lo que a mi humilde entender fue una lucha desigual desde el comienzo y cuya resolución debería darse en la arena diplomática.
Un poco de historia
A pesar de la débil pero activa presencia nacional, EE.UU y el Reino Unido no declinaron en avanzar con actos hostiles haciendo uso de su poderío naval entre 1831 y 1833 contra la guarnición argentina allí acantonada, desconociendo profundos argumentos geográficos e históricos, usurpando las tierras y haciendo caso omiso a los reclamos diplomáticos del gobierno argentino. Así, como Goliat, se imponía tempranamente la fuerza bruta del imperio británico avasallando intereses soberanos de pequeñas pero orgullosas naciones.
En 1982 la entonces dictadura argentina liderada por el Tte. Gral. Fortunato Galtieri decide ocupar militarmente las Islas Malvinas bajo la denomina Operación Rosario, conflicto que se extenderá desde el 2 de abril de dicho año hasta la capitulación el 14 de junio. Muchos y variados fueron los enfrentamientos, al igual que las bajas (no solo 649 muertos del lado Argentino, sino además cientos de heridos en combate, además de un número creciente de víctimas de estrés postraumático que derivó en altos niveles de suicidios en ambos bandos).
La guerra diplomática por Malvinas
Entre las aristas del conflicto sobresale la diplomática, en la que prevalecen la paz y los títulos jurídicos sobre la fuerza de las armas. En primer lugar, cabe señalar que la llamada «Cuestión Malvinas», desde el punto de vista del derecho internacional, es un conflicto de soberanía. En este sentido toda controversia entre Estados referente a la soberanía exige una definición final con respecto a quien tiene un mejor derecho al pleno goce las competencias que hacen al ejercicio del dominio inminente». Así pues, los títulos argentinos se basan en la condición de sucesora de España de las Provincias Unidas del Río de la Plata, por el principio del uti possidetis, la ocupación por un periodo de tiempo (1826-1833) y la contigüidad territorial.
Las Islas Malvinas, fueron incorporadas por España a la Capitanía General de Buenos Aires por Real Cédula del 4 de octubre de 1766, formaban parte integrante del territorio que la actual República Argentina heredaba en aquel entonces. En cuanto a La Teoría de la Contigüidad Geográfica se responde a criterios de conservación y defensa, por lo que se le asigna a un Estado un derecho preferente de soberanía sobre las prolongaciones naturales del territorio que ocupa. Así pues, las Islas Malvinas forman parte de la plataforma continental Argentina.
Ya en pleno Siglo XX y avanzado el proceso de descolonización, se da la aplicación de la Resolución Nro. 1514, y el 16 de diciembre de 1965 la Asamblea General de la ONU adoptó la resolución 2065 –la primera referida exclusivamente a la Cuestión Malvinas-, a través de la cual reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e invitó a ambos países a negociar para encontrar una solución pacífica a la controversia.
Entre otras aristas a contemplar (incluyendo la económica, la política y la bélica) se debe admitir que si bien la República Argentina ocupó militarmente las islas en 1982 en un contexto político y económico muy particular, debió hacer frente además a cuestiones que excedían ampliamente sus reales posibilidades. Si bien no estuvo sola en este conflicto, el mismo se desarrolló de manera muy desigual en varios frentes. Muchos países asistieron y se solidarizaron a nuestra nación en varios aspectos (mayormente latinoamericanos o del bloque soviético), pero existieron también poderosos condicionantes a lo largo del mismo. Entre ellos se puede mencionar el embargo de armas decretado por gran parte de la comunidad internacional, el apoyo político/diplomático y la destacada asistencia militar de EE.UU/OTAN al Reino Unido durante todo el conflicto, el desconocimiento y la negativa de EE.UU a la aplicación extensiva del TIAR, la existencia de una base militar de Punta Arenas –chile- al servicio de la RAF, las presiones internas derivadas de la crisis financiera internacional y de la realidad política local (entre otros).
Reflexiones finales
Estos factores son todos claros y contundentes aspectos que definen que el conflicto (no solo armado, sino además político/económico/diplomático) se desarrolló más allá de las 200 millas náuticas de la denominada zona de exclusión. Este acontecimiento resultaba ser muy desigual por el tenor de las acciones encaradas globalmente, discrecionalmente y unilateralmente contra la República Argentina (desconociendo los consistentes argumentos geográficos, diplomáticos e históricos presentados previamente a la escalada bélica) y por la magnitud de los actores involucrados.
Autor: Mg. Diego Abel Sánchez para revistadehistoria.es