La excomunión de un cometa

La excomunión de un cometa

La historia de hoy tiene como protagonistas a un sultán, un Papa y un cometa. Lo sé, parece el inicio de un chiste, y puede que algo de gracia tenga.

Corría el año 1453 y la resistencia de Constantinopla había comenzado a decaer cuando cundió el desánimo causado por una serie de malos presagios; un eclipse lunar que recordaba a los bizantinos una antigua profecía que anunciaba que la ciudad sólo resistiría mientras la Luna brillase en el cielo, durante una procesión, una de las imágenes de la Virgen María cayó al suelo, una tempestad de lluvia y granizo inundó las calles, los navíos prometidos por los venecianos todavía no habían llegado Finalmente, el sultán otomano Mehmed II, conocido como El Conquistador, toma Constantinopla tras 59 días provocando la caída definitiva del Imperio Bizantino.

La excomunión de un cometa

  Tres años más tarde, el sultán y unos sesenta mil guerreros asediaron Belgrado. Su objetivo era derrotar a los defensores en tan solo diez días y continuar su avance por Europa. No era nada halagüeño el futuro para los asediados ni para la cristiandad, que veía cómo avanzaba el infiel por sus dominios. El hambre, las enfermedades y los desastres naturales campaban a sus anchas cuando de repente en el cielo hizo su aparición un cometa.

  Y es que los cometas, esos cuerpos celestes compuestos por hielo, polvo y rocas que giran alrededor del Sol formando órbitas elípticas muy excéntricas fueron considerados malos augurios durante siglos. Se suponía que un rey debía tener todo bajo su control, y eso incluía tierra, mar y cielo.

De todos ellos, sin duda, el más conocido, es el cometa Halley, que pasa cerca de nuestro planeta casi cada ochenta años. Como era de esperar todo el mundo le hizo responsable de sus desdichas y el Papa Calixto III no fue menos. Según algunas crónicas, el pontífice español decidió cortar por lo sano y, en un intento de tranquilizar a la cristiandad, promulgó una bula por la que excomulgaba al cometa por considerarlo un emisario del demonio. No entiendo muy bien qué significa ni las repercusiones que tiene para un cometa ser excomulgado, pero bueno.

  La historia está plagada de anécdotas, unas ciertas y otras no. Ni todas las leyendas son falsas ni todas las historias son ciertas. A menudo una toma algo prestado de la otra. Así que ¡ojo!, no creas todo lo que lees, pero lee para saber qué creer.

Autor: Juan Álvarez-Nava García para revistadehistoria.es ->Sigue al autor en Instagram en @elprofecurioso

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Bibliografía

Batllori, Miguel (1999). La familia de los Borjas. Madrid: Real Academia de la Historia.

Chambers, George F. (1909). The Story of the Comets

Nicolle, David. Atlas Histórico del Mundo Islámico. Madrid. Edimat Libros. 2005.

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2 comentarios

  1. Pues no sé qué puede ser excomulgar a un cometa, pero si entiendo qué significa y es la reacción humana contra lo que cree que es injusticia de la naturaleza, algo parecido hizo Voltaire cuando se reveló contra el terremoto de Lisboa. ¿Qué sentido puede tener rebelarse contra un terremoto? Pues menos sentido tiene declarar la imposibilidad de rebelarse contra los desastres económicos como el del 2008 y resignarse a que son males inevitables que nos envía el dios del Mercado.

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