La defensa española de Tucson contra los apaches
El presidio se fortificó con adobe y madera entre 1775 y 1783, con la intención de proteger las comunicaciones y rutas comerciales del norte de Sonora y el sur de la Alta California. Desde allí operaron los dragones de cuera, duros jinetes soldado, acostumbrados a vivir en la frontera, que impusieron la autoridad virreinal. Su organización basada en compañías volantes ligeras y móviles, les permitió perseguir a los apaches hasta sus escondites y cuevas, apoyados por exploradores aliados de los indios pimas.
La defensa española de Tucson contra los apaches
El 6 de diciembre 1779 una partida de guerra del jefe Quilcho formada por unos 350 guerreros atacó Tucson. La guarnición estaba al mando del capitán Pedro Allande y Saavedra, el cual, en vez de quedarse al amparo de los muros de adobe de Tucson, sorprendió a los indios cargando contra ellos con 15 lanceros y derrotándolos e hiriendo al hermano del jefe Quilcho.El 1 de mayo de 1782, los apaches nuevamente atacaron Tucson, esta vez con 600 guerreros. Los apaches atacaron por sorpresa a las 10 de la mañana de un domingo, atacando tanto el pueblo adyacente de indios aliados de los españoles, el presidio y la casa del capitán Miguel de Urrea. La mayor parte de la caballería española estaba fuera del presidio en misiones de patrulla, por lo que los españoles sólo disponían de unos 42 lanceros, 20 dragones de cuera, 10 exploradores indios aliados y 1 pieza de artillería. Los apaches que atacaron el pueblo indio solo encontraron una resistencia ligera, y pudieron avanzar hasta el puente que lo unía con el presidio, donde una pequeña fuerza española pudo mantener la posición gracias al fuego graneado de sus mosquetes frente a 200 apaches. Mientras tanto, otra fuerza apache intentaba abrir las puertas de la fortificación española, pero el capitán Allande y cuatro de sus hombres con la ayuda del único cañón y sus mosquetes contuvieron el ataque, con la ayuda del capitán Urrea, que parapetado desde el techo de su casa con algunos indios aliados armados, dispararon a los apaches por su flanco y evitaron que unos 140 apaches se unieran al ataque contra las puertas del presidio. Tras una batalla de 2 horas, los apaches se retiraron, pudiéndose confirmar solo la muerte de por lo menos 8 de ellos y docenas de heridos, aunque probablemente fueron mas por la costumbre apache de retirar del campo de batalla sus bajas inmediatamente, por tan solo una vida española y tres heridos.
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