La conspiración contra los hermanos Médici

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Los Médici fueron una familia de gran poder durante el Renacimiento italiano. Sus miembros estuvieron en los más altos niveles de influencia. Tres de ellos llegaron a ser papas. Otros fueron hombres de negocios y mecenas de arte. El origen de la familia, no obstante, es más bien humilde, y fue evolucionando hacia una superioridad ostentosa gracias a sus tejemanejes comerciales.

 Lorenzo “el Magnífico”, junto a su hermano Juliano, eran los espíritus más influyentes de la Florencia renacentista del siglo XV. Su influencia se difundía por toda Italia, especialmente en lo referente a la economía, la política y la religión. Ambos se encargaban de patrocinar a artistas de la talla de Miguel Ángel, ser la banca del Papa o dirigir la conquista de nuevos territorios.

Butteri_Virgen_con_Niño_y_Santa_Ana_con_miembros_de_la_familia_Medici_como_santos_1575_Cenacolo_di_Andrea_del_Sarto_Florencia La familia Médici[/caption]

Las cartas del duque de Urbino

Se dice que los Pazzi llevaron a cabo la considerable tarea de asesinar a los dos hermanos en el transcurso de la misa que tendría lugar en el Duomo de Florencia. Para el historiador Marcello Simonetta, profesor de la Universidad Wesleyan, no cabe duda de que los Pazzi – la otra familia más influyente de Florencia – querían acabar a toda costa con sus rivales; los Medici.

No obstante, el historiador estudió una carta que le escribió el duque de Urbino a uno de sus antepasados (Cicco Simonetta), que fue regente de Milán y aliado de Lorenzo. Buscó pistas hasta llegar a una conclusión final. Para él, el duque de Urbino tuvo la clave en la conspiración en el legado epistolar que dejó.

Escudo de la Familia Pazzi
Escudo de la Familia Pazzi

Fue el duque quien organizó el asesinato de los Médici. El Papa Sixto IV, que colocó a un nuevo arzobispo en la ciudad de Pisa que respondía al nombre de Francesco Salviati, es muy posible que le ordenase al duque de Urbino que actuase bajo sus órdenes. Aquel nombramiento fue toda una declaración de intenciones por parte del Papa, que no tuvo el consentimiento de los Médici pues debían de aprobarlo antes de que tomase cualquier decisión. Pero Sixto IV lo hizo a sus espaldas y con el apoyo de los Pazzi.

En aquella época era común que los señores de las pequeñas ciudades-estado sirvieran como mercenarios del mejor postor. Federico de Montefeltro, el posterior duque de Urbino, era uno de ellos. Se trataba de un general de prestigio, de formación militar y mecenas de arte renacentista.

Papa Sixto IV
Papa Sixto IV

Su lealtad dependía del que mejor le pagase, y su precio era muy cotizado en toda Italia. Sixto IV lo ascendió de conde a duque, además de otorgarle regalos de oro y ofrecerle el matrimonio de su sobrino favorito con la hija de Federico. Sixto IV, a cambio, solo quería que obedeciese sus peticiones.

La conspiración contra los hermanos Médici

El 26 de abril de 1478 se organizó una fiesta, a la que no debían de faltar los Médicis. No obstante, Juliano, el hermano pequeño de Lorenzo, no asistió. La cita se postergó, y se e cambió de lugar. Se eligió la misa del Duomo, donde se aseguraban los conspiradores que ambos hermanos asistieran. Giovan Battista de Montesecco fue el mercenario elegido para asesinarlos, pero a última hora decidió no cumplir su promesa de asesinato en un lugar sagrado y se retiró de la operación.

Juliano Médici
Juliano Médici

Ya en medio de la celebración, concretamente en el episodio referente a la Eucaristía y la toma de la consagración, los conspiradores desenfundaron sus dagas. Francesco dei Pazzi, que estaba presente en la misa, asestó diecinueve puñaladas a Juliano, acabando con su vida. Lorenzo, entre tanto, fue atacado por dos sacerdotes, pero logró escapar siendo herido únicamente detrás de la oreja.

La venganza de Lorenzo de Médici

Lorenzo cobró su venganza y, en palabras de Maquiavelo:

“se sucedieron tantas muertes que las calles se llenaron de restos humanos.”

Francesco dei Pazzi fue encarcelado y asesinado. Se ordenó que su cuerpo se secase y se pudriese al sol. El cabeza de familia de los Pazzi, Iacopo, también fue ejecutado y su cadáver fue desenterrado de la sepultura familiar para posteriormente enterrarle junto a la muralla hasta finalmente volverlo a desenterrar y arrojarlo al río Arno.

El resto de conspiradores fueron brutalmente asesinados, decapitados y descuartizados. Franceso Sialvati, el arzobispo de Pisa, fue colgado de una ventana. Murieron un total de cien personas. Lorenzo quería demostrar de esta manera a todos los conspiradores que desafiar a un Médici conllevaba una reacción mortífera y cruenta.

La otra cara del Renacimiento

Boticcelli y Leonardo Da Vinci inmortalizaron la férrea actitud vengativa de Lorenzo en sus obras. El renacimiento fue una época de esplendor cultural, sobre todo en lo referente al arte, la política, la filosofía y las ciencias naturales y humanas. Determinó una evolución del humanismo y una nueva concepción del mundo y del hombre. Se pasó del teocentrismo medieval al antropocentrismo. Estos avances no excluyen que se trató de una época de oscuras traiciones y entramados asesinatos por el poder, situaciones que arrastraron la mezquindad de la sociedad medieval y que perduraron hasta finales del siglo XVIII.

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Los Médici

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