Revista de Historia

La Colonia que cambió de manos durante un siglo

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La Real Cédula de Felipe III de España del 16 de diciembre de 1617 creó en el sur del continente americano la Gobernación del Río de La Plata, con dependencia del Virreinato del Perú y con capital en la ciudad de Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre (hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

La Banda Oriental (hoy República Oriental del Uruguay), zona disputada entre España y Portugal, quedaba dentro de su jurisdicción.

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La Colonia que cambió de manos durante un siglo

El Tratado de Tordesillas (1494) estableció un reparto de las zonas de navegación y conquista del Océano Atlántico y del “Nuevo Mundo” mediante una línea imaginaria situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde: el este de la línea sería territorio portugués, mientras que el oeste correspondería a España. Sin embargo, Portugal quería que las leguas se midieran desde la isla San Antonio (lo que dejaba a la Banda Oriental dentro de su jurisdicción) mientras que España pretendía que se midiera desde la isla San Nicolás, 19 leguas hacia el este de San Antonio. Como la bula del Papa Inocencio XI sometía al obispado de Río de Janeiro el territorio que llegaba hasta el estuario platense, Portugal argumentaba que ese territorio le pertenecía.

Aun sin resolverse este conflicto, el 22 de noviembre de 1678 el príncipe regente Pedro II de Portugal envió órdenes al gobernador de Rio do Janeiro Manuel Lobo para que creara un asentamiento en el Río de La Plata. El 1º de enero de 1680 fundaron en la Banda Oriental la Colonia de Sacramento. Los ochocientos hombres que arribaron levantaron prontamente una capilla, cuarteles, almacenes para pertrechos militares y casas para los colonos.

La instalación de una ciudad portuaria en el Río de La Plata rompía el monopolio comercial español, por lo que el gobernador José de Garro pidió a los portugueses la evacuación de la recién fundada colonia. Ante la negativa a retirarse, se puso al frente de una fuerza de 4000 hombres de Buenos Aires, Lima, Tucumán, Asunción y las Misiones jesuitas para marchar hacia la Banda Oriental. En la madrugada del 7 de agosto de 1680 asaltaron la Colonia, derrotando las fuerzas portuguesas, tomando prisioneros y confiscando las armas.

Ante el reclamo de la Corona portuguesa, el Imperio Español firmó un tratado en mayo de 1681 (ratificado en Lisboa en 1701) que establecía la devolución de la Colonia a Portugal, la liberación de los prisioneros y la entrega de lo incautado. El heroísmo de Garro y sus hombres había sido en vano.

Sin embargo, en octubre de 1704 fuerzas al mando del gobernador del Río de La Plata Alonso Juan de Valdez e Inclán sitiaron por tierra y agua la colonia portuguesa, en el marco de la Guerra de Sucesión Española –que enfrentó nuevamente a España y Portugal-.  Tras perder 200 hombres, el gobernador portugués Sebastiao da Veiga Cabral  recibió órdenes de Lisboa para retirarse a Río do Janeiro, no sin antes incendiar la ciudad.  Colonia fue repoblada por 650 españoles y 4000 originarios misioneros, pero el Tratado de Utrech (1713-1715), que puso fin a la guerra, obligó a devolverla nuevamente a Portugal.

La Corona portuguesa no solo tomó posesión de Colonia en 1716, sino que –trasgrediendo lo acordado- se expandió por la Banda Oriental, fundando el Forte de Montevidéu (hoy Montevideo) en 1723. Por entonces habían comenzado a explotar el ganado bovino de la Banda Oriental y los puertos de Colonia y Montevideo permitían la comercialización de los cueros sin control de Buenos Aires.

Los intentos españoles por recuperar la Banda Oriental (presencia del gobernador Bruno Mauricio Zabala en 1724, sitio de 1735-1736, batalla naval de Martín García en 1737) resultaron en un rotundo fracaso. Para entonces Colonia superaba los 3000 habitantes civiles más el personal militar y había llegado a contar con un Senado propio.

Lo establecido por el Tratado de Tordesillas ya no se cumplía, por lo que era necesario un nuevo acuerdo. El Tratado de Madrid o Tratado de Permuta de 1750 –favorecido por el matrimonio entre María de Bragança y Fernando VI- establecía nuevos límites en base a los territorios ya colonizados y ocupados por las respectivas Coronas, pero también convenía en realizar una permuta de la Colonia de Sacramento  por los lla­mados “siete pueblos de las Misiones gua­raníes” en las márgenes del río Uruguay.

Las Coronas de España y Portugal participaron juntas en la represión y masacre contra los pueblos guaraníes de las Misiones Jesuitas, pero rápidamente volverían a enfrentarse en la llamada Guerra de los Siete Años (1756-1762) que interrumpió la vigencia del Tratado de Madrid.

Durante el conflicto, el gobernador del Río de La Plata Pedro de Cevallos ocupó nuevamente la Colonia –que volvió a ser española- frustrando además un plan de la Armada británico-portuguesa de apoderarse de Buenos Aires. Pero el Tratado de Paris (1763) que puso fin al conflicto ratificó el dominio portugués, que volvió a tomar posesión de la misma.

En 1776 se creó el Virreinato del Río de La Plata, independiente del Virreinato del Perú, como parte de las reformas borbónicas de Carlos III. Sus límites fueron fijados por la enorme extensión jurisdiccional de la Audiencia de Charcas –especie de Tribunal de Justicia y órgano de gobierno- y los territorios de las Gobernaciones de Cuyo, Buenos Aires, Paraguay y Tucumán, además del Alto Perú (hoy Bolivia) y la Banda Oriental.

En 1777 Carlos III dio plenos poderes al recién asumido Virrey Pedro de Cevallos –quién cuando era gobernador dirigió uno de los ataques- para que marchara con una fuerza de 800 buques y 9000 combatientes a tomar posesión de las plazas portuguesas en el Río de La Plata. Los portugueses fueron desalojados de Colonia y de la Banda Oriental, y se incorporó el actual Estado brasileño del Rio Grande do Sur. Con el posterior Tratado de San Ildefonso quedaron fijados los límites del nuevo Virreinato.

Autor: Lic. Luciano Andrés Valencia para revistadehistoria.es

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