La cara femenina del nazismo

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“Los prisioneros tenían que formar de a cinco. Era mi deber que lo hicieran así. Entonces venía el doctor Mengele y hacía la selección”. Esa fue la defensa de Irma Grese, guardiana de varios campos de concentración, durante los juicios de Núremberg tras la victoria aliada en 1945.

El nacionalsocialismo no fue solo cosa de hombres. Las mujeres alemanas tuvieron un rol muy importante en el ascenso y consolidación del régimen nazi. Según el historiador y periodista David Solar “las mujeres consideraban a Hitler un ser provincial, un superhombre, un héroe”.

Si bien el ideal de la mujer alemana propagado por el nacionalsocialismo estaba limitado al ámbito doméstico, lo que comúnmente se denominaban las 3K (Kinder, Kuche, Kirche– niños, Iglesia y cocina), hubo mujeres que se atrevieron a romper el molde y a vivir de primera mano el Holocausto.

La cara femenina del nazismo: Josef mengele y Irma Grese
La cara femenina del nazismo: Josef mengele y Irma Grese

Así ha querido demostrarlo Mónica G. Álvarez en su libro Guardianas nazis, el lado femenino del mal, un libro impactante y aterrador en el que la autora profundiza en la vida de diecinueve mujeres que conformaron la cara femenina del nazismo, aunque sus nombres no son tan conocidos como Hitler, Goebbels o Himmler, sí que participaron activamente en esta barbarie humana.

Jóvenes alemanas
Jóvenes alemanas

La bella bestia y la bestia de Auschwitz

Irma Grese, también conocida como el Ángel de Auschwitz tenía solo 23 años cuando fue sentenciada a la horca por cometer crímenes contra la humanidad. Fiel fanática del Partido Nazi desde los 15 años, entró en la Bund Deutsche Mädel (Liga de la Juventud femenina Alemana) y con solo 18 años, en 1942, se presentó voluntaria para supervisar el campo de concentración de Ravensbrück al que siguieron Bergen Belsen y Auschwitz siendo un prototipo de la cara femenina del nazismo.

Irma Grese
Irma Grese

Poseía una excepcional belleza física, según predicaban los estándares alemanes de aquella época: rubia, de ojos azules… una belleza aria. Sin embargo, su belleza escondía una personalidad aterradora.

Su tarea en los campos era supervisar a las prisioneras y su tortura favorita: lanzar sus perros a las reclusas donde conseguía la muerte de casi 30 prisioneras al día. Durante el juicio, y según recoge Monica Álvarez, Grese fue la encargada de seleccionar aquellas reclusas que serían enviadas a las cámaras de gas. Una tarea que ella realizaba sin ningún tipo de resentimiento.

Mujeres en un campo de concentración
Mujeres en un campo de concentración

Maria Mandel o la bestia de Auschwitz, como los presos solían llamarla, fue también juzgada y condenada a morir en la ahorca. Austríaca de nacimiento, se unió al partido en 1938 donde logró entrar como guardiana en uno de los primeros ‘campos salvajes alemanes’, en Prettin. Sin embargo su estancia en este campo fue corta, ya que fue trasladada al campo de concentración de Ravensbrück, muy cerca de Berlín. Allí las prisioneras la temían por los duros castigos que infligía a las reclusas: golpear con látigos, internamiento de las reclusas en búnkeres sin agua y luz durante 2 semanas donde las presas eran flageladas…

Aunque lo que más se destaca de Maria Mandel fue la elección de las prisioneras para realizar experimentos médicos. Tras este paso por ‘el puente de los Cuervos’ Mandel fue trasladada a Auschwitz Birkenau, donde suponemos llevó a cabo estos experimentos en masa.

Mandel fue juzgada en Cracovia, en los juicios de Auschwitz y enviada a la horca en 1948.

Maria Mandel
Maria Mandel

La cara femenina del nazismo

Se ha querido explicar únicamente a estas dos mujeres como ejemplos de la cara femenina del nazismo ya que son fundamentales para el entendimiento del holocausto en su forma más cruel. Los actos despiadados que ambas ofrecieron a sus víctimas las han convertido en mujeres tan recordadas, tanto que hasta el propio Alberto Vázquez Figueroa dedicó un libro a “la Bella Bestia” donde en formato novela relata la vida de Irma Gresse y sus sádicos experimentos desde su juventud hasta su ejecución.

Estas dos mujeres representaban a la perfecta mujer joven alemana que salía en la propaganda de Goebbels. La autora Mary Deane Lagerwey ofrece uno de los testimonios más relevantes sobre estas mujeres: Maria Mandel, al igual que Greese tenían una voz hermosa estilo Marlene Dietrich, unos perfectos y grandes ojos azules tan característicos de la raza alemana….

Como ellas cientos de mujeres bajo el régimen del Tercer Reich formaron parte de él y lo apoyaron en cada una de sus decisiones conformando tenebrosamente la cara femenina del nazismo. Aunque es verdad que hubo muchas más, estas mujeres aquí expuestas sobresalieron por su conducta y comportamiento.

Autor: Lucía Luengo para revistadehistoria.es

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