El 24 de noviembre de 1643, una coalición de fuerzas francesas y tropas del Ducado de Sajonia-Weimar, a cuyo mando se encontraba el mariscal Josias von Rantzau, se enfrentaron en Tuttlingen a las fuerzas bávaras, imperiales y españolas, con Franz von Mercy al mando. Los primeros serian derrotados ante un ataque sorpresa de las tropas hispano-imperiales, teniendo que retirarse. La batalla de Tuttlingen se inscribe dentro de la Guerra de los Treinta Años, concretamente en la fase final, la fase franco-sueca (1635-1648). Aun así, habría que esperar a las Dunas aproximadamente para ver ya un declive militar de los Tercios.
Tuttlingen. El Rocroi francés
La ciudad de Tuttlingen, a orillas del Danubio, había sido ocupadas por las fuerzas franco-weimarianas. Estas, a su vez, tras ocupar los principales cuarteles de la ciudad, se relajaron mientras que, por otro lado, Mercy decidió unir fuerzas y realizar un ataque sorpresa contra el campamento francés. Así, las tropas hispano-imperiales atacaron desde el sudeste ya que el norte estaba bloqueado por los franceses.Según los autores, las fuerzas en combate eran similares rondando los 15.000 soldados aproximadamente. Ante el ataque, inesperado, los franceses comenzaron a perder terreno y a huir, gracias a las constantes embestidas conjuntas de la caballería e infantería imperiales. Estos, a medida que avanzaban, se hicieron con la artillería enemiga que, a su vez, fue utilizada contra la infantería enemiga, la cual capitularía al día siguiente. Las fuentes hablan de una batalla o combate que duró un día, aproximadamente, en parte gracias a la sorpresa del ataque y a la desorganización en las filas franco-weimarianas, un hecho que, debido a la débil resistencia que mostraron, provocó la rendición de estas. El ejército de Rantzau dejó de existir en su mayoría mientras que lo que quedó de este se retiró en dirección a Alsacia. Además de los 7000 prisioneros franceses, Mercy mantuvo cautivos a Rantzau, otros siete generales, nueve coroneles y unos diez cañones. En cuanto a las bajas, los autores no establecen grandes bajas para los imperiales mientras que los franceses contaban con unas 4000 bajas entre muertos y heridos –aparte de los 7000 prisioneros-.
Esta batalla es importante debido a que dejó fuera de combate al ejército de Sajonia-Weimar durante mucho tiempo en aquella fase final de la Guerra de los Treinta Años. Se observa que Rocroi no fue ni la gran derrota ni tan siquiera acabó con los tercios españoles, sino que fue una batalla con derrota para los tercios. Tuttlingen y después Valenciennes (1656) pondrán de manifiesto la superioridad, todavía presente en momentos tardíos, de los tercios españoles, con grandes victorias frente a los franceses.
Por lo tanto, merece la pena hacer hincapié en esta batalla, en primer lugar, para hacer justicia y evitar la Leyenda Negra de Rocroi que no supone el final de los Tercios Españoles, mientras que en segundo lugar pone de manifiesto que la forma de combatir de los tercios esta, por un lado, activa y, por el otro, supone un referente en tanto que prima la infantería y el ataque sorpresa. Es una batalla rápida que se decide en un día y pone de manifiesto que la guerra se iba a alargar todavía unos años más, hasta 1648, sin decantar la victoria para nadie por el momento.
Autor: Álvaro González Díaz para revistadehistoria.es
¿Eres Historiador y quieres colaborar con revistadehistoria.es? Haz Click Aquí