La batalla de San Lorenzo

¡Regala Historia con los nuevos Cheques Regalo! ideales para Cumpleaños, Santos, día del Padre, día de la Madre, Navidad y Reyes. Más información Aquí

Tiempo de lectura: 5 minutos

En el amanecer del 3 de febrero de 1813, el convento franciscano de San Lorenzo en honor a San Carlos de Borromeo iba ser testigo de una de las batallas más importantes para el pueblo argentino en busca de su independencia y punto clave para el proceso también de emancipación latinoamericano.

Si quieres leer el artículo mas tarde, guárdatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

Por un lado, se encuentran las fuerzas patriotas y el regimiento de granaderos a caballo bajo el mando del coronel José de San Martin y por el otro, los realistas bajo el mando de Antonio Zabala.

La batalla de San Lorenzo

El 18 de enero, catorce naves españolas se internan en las aguas del litoral argentino hacia el norte. Antonio Zabala, tenía como objetivo doblegar las fuerzas de Punta Gorda y así poder suspender el paso de suministros a las fuerzas patriotas que sitiaban la ciudad de Montevideo bajo poder español. Montevideo es nombrada capital previsional del virreinato del Rio de la Plata, por lo que las fuerzas patriotas que estaban asediándola estaban bajo el mando de José Rondeau que luego pasaran bajo el mando de José Gervasio Artigas. El 28 de enero, San Martín y sus granaderos cabalgan con extremo cuidado de no ser vistos, en búsqueda de las naves españolas.

Para el preparativo de la batalla, San Martín con ayuda de paisanos de la zona desde la desembocadura del Paraná, fue tratando siempre de adelantarse al desembarco del ejercito enemigo. El 30 de enero, al momento de avistar velas españolas, frente a Rosario, Celidónio Escalada se preparaba para repeler el desembarco. Escalada contaba con 50 milicianos y un pequeño cañón, pero las naves siguen su rumbo hacia el norte y fondean a orillas de la localidad de San Lorenzo.

Se dice que San Martín, vestido de paisano para pasar desapercibido ante las naves españolas confirma del fondeo de las mismas. Al pasar por Rosario, se le unirá a la causa el párroco Julián Navarro quien le describe a San Martín a la perfección el convento de San Lorenzo y ayuda a que pueda convencer al sacerdote superior del convento, el Fray Pedro García, de ocultar a las tropas argentinas dentro del convento hasta el momento del enfrentamiento. Al conocer y culminar los detalles, San Martín comienza a planificar la batalla que ya estaba por suceder en cualquier momento.

40% de descuento en Revista de Historia Digital ¡¡Date prisa!!
La duración de la batalla fue de tan solo quince minutos, pero todo es gracias al planteo militar utilizado por José de San Martin. Planteamiento que consistía en permanecer ocultos atrás del convento a la espera del avance y desembarco enemigo en las barrancas a orillas del Rio Paraná, ruta que utilizaba la corona para abastecer al ejército que ayudaría a defender la ciudad de Montevideo, cortar el paso de suministros patriotas y para saqueos de pueblos costeros.

Doscientos cincuenta españoles fueron tomados por sorpresa por ciento setenta y cinco patriotas a caballos, armados con sables corbos y lanzas de madera dura. Cabe destacar que la utilización de este armamento se debía a la falta de importancia por parte del segundo triunvirato, por lo que San Martín tuvo que buscar otras opciones. Divididos en dos columnas, una comandada por San Martin y la otra liderada por el Capitán Bermúdez esperan el desembarco y acercamiento realista. En un completo silencio y ante la ansiedad de los soldados, se dice que el coronel José de San Martín les recalco el no disparar un solo tiro hasta que sea necesario y tener fe en las lanzas de las primeras filas.

Los realistas, divididos en dos columnas también al desembarcar, marchan hacia el edificio religioso. Sabían que no podría haber un ataque, pero avanzaban con cautela y nerviosismo. Al llegar a los doscientos metros del convento, la columna de San Martín, con él a la cabeza choca de frente con la columna de los cañones. Esto hace que el objetivo fijado por la infantería sea el coronel. Al mismo tiempo, la columna de Bermúdez avanza por el flanco izquierdo de los realistas simulando unas pinzas, al ser mayor el giro del repliegue Bermúdez llega más tarde a la batalla. Esta táctica militar de estilo envolvente es utilizada y tomada de Napoleón. San Martín es tumbado de su caballo, quedando con su pierna atorada abajo del peso muerto del animal. Es en este momento en que los realistas buscan acabar con la cabeza del ataque patriota, por lo que un soldado raso de la provincia de Corrientes, de origen mestizo llamado Juan B. Cabral avanza para rescatar a su superior del ataque enemigo, siendo atacado por la espalda con una bayoneta y quedando gravemente herido.

En el momento que los realistas se ven superados, Zabala ordena la retirada hacia las barrancas. Es ahí, donde el capitán Bermúdez arremete con suma violencia hacia los realistas ya diezmados y solo defendiéndose a la retirada, algunos soldados españoles se arrojan al rio desde las barrancas acantiladas, muriendo ahogados luego. Con la vehemencia del ataque, Bermúdez recibe un disparo que le destroza la rótula. El teniente de granaderos Manuel Díaz Vélez, en el calor de la arremetida cae por las barrancas y es atacado con las bayonetas españolas, quedando gravemente herido y prisionero.

Los heridos son llevados al convento, allí muere el valiente soldado Cabral que, según la cultura popular de Argentina, pero más de la Provincia de Corrientes pronuncia las siguientes palabras:

“Muero contento, hemos batido al enemigo, capitán”.

Es por su acto de gallardía, que lo nombran con cargo póstumo de Sargento. El capitán Bermúdez muere, a pesar de haberle amputado la pierna. En el intercambio de prisioneros, el teniente Díaz Vélez muere en el convento junto a los otros 2 héroes patriotas.

San Martín escribe al final del parte de batalla:

“Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores.” (El parte de la batalla de San Lorenzo. José de San Martín. 3 de febrero de 1813).

Como consecuencia de esta batalla, las naves españolas se retiran de las aguas del rio Paraná el 5 de febrero. El nombre de José de San Martín va a jugar un papel importante en la liberación de toda Latinoamérica.

Autor: Ezequiel Rafael Cabrera Pinat para revistadehistoria.es

¿Eres Historiador y quieres colaborar con revistadehistoria.es? Haz Click Aquí

Si quieres leer el artículo mas tarde, guárdatelo en PDF y léelo cuando te plazcaDescárgalo Aquí

¿Nos invitas a un café?

Si quieres donar el importe de un café y “Adoptar un Historiador”, incluiremos tu nombre como agradecimiento en calidad de mecenas en un Artículo Histórico, puedes hacerlo Aquí:




También puedes apoyarnos compartiendo este artículo en las redes sociales o dándote de alta en nuestro selecto boletín gratuito:

Déjanos tu Email y te avisaremos cuando haya un nuevo Artículo Histórico

 

Bibliografía:

  • Enciclopedia de Historia.

https://enciclopediadehistoria.com/batalla-de-san-lorenzo/

  • El Historiador.

https://www.elhistoriador.com.ar/febo-asoma-mitos-y-verdades-sobre-el-combate-de-san-lorenzo-por-felipe-pigna/

  • Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Combate_de_San_Lorenzo

Parte de Portada:

By Albertonassivera – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27024475

By Albertonassivera – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27024480