Ju-87 Stuka, las Trompetas de Jericó

¡Valora este artículo!
[Total: 35 Media: 4.6]
Tiempo de lectura: 2 minutos

El Arte del Bombardeo en Picado

Un Bombardeo en Picado requiere alcanzar velocidades de hasta 550 km/h en un ángulo de 90 grados, nada fácil. El Piloto debía realizar una lista de diez tareas vitales, tras lo cual abría los frenos en picado de intradós, para colocar el avión en picado. A continuación, debía colocar manualmente el avión alineando con las líneas rojas de su visor a un ángulo a 60, 78 o 80 grados respecto al horizonte. Después debía apuntar al objetivo con la mira de las ametralladoras, mientras ajustaba el avión mediante los timones. Cuando llegaba a una altura de unos 450 metros, el piloto debía accionar un botón para la recuperación automática del avión, que debía funcionar incluso si el piloto se desmayaba.

Los pilotos instalaron sirenas en los trenes de aterrizaje, las conocidas “Trompetas de Jericó”, que aterrorizaban con su estruendo a quienes se encontraban en las cercanías de su objetivo.