José de Ribera, el Españoleto

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Al siglo xvii en España se le ha denominado el “Siglo de Oro Español” por la gran producción artística que se produjo. Durante esta centuria el arte barroco imperará en toda Europa. Este nuevo movimiento será propio de la Contrarreforma para combatir el protestantismo, gestado en el siglo anterior.

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En lo que respecta a la pintura barroca, desde Italia, el camino lo va a marcar, entre otros, Caravaggio. En España, la pintura se desarrolló a través de tres escuelas principalmente: la andaluza, la madrileña, y por último, la valenciana, donde destacará Ribera, influenciado por el tenebrismo y estilo de Caravaggio.

José de Ribera, el Españoleto

José de Ribera nació 1591 en Jativa, pero desarrolló toda su carrera en Italia, donde viajó en su juventud. Se asentó en Nápoles y vivió allí realizando la mayoría de su obra artística hasta su muerte en 1652, no regresando nunca más  a España. Sin embargo, debido a su origen, fue recordado con el apodo del Españoleto.

Ribera se caracterizó por emplear una pintura influenciada por Caravaggio, de gran religiosidad, propio de aquella época de la Contrarreforma. Su obra es muy personal, demostrando un gran naturalismo cuyos cuadros se representa muy bien el físico y la piel sufrida en sus santos.

Caravaggio, que nació en Bérgamo, cerca de Milán en 1571, influyó en muchos pintores posteriores además de en Ribera. Sería uno de los pintores más destacados del periodo del Barroco. También empleó parte de su talento en obras religiosas como después haría Ribera, pero introduciendo en estas un toque personal que hasta ese momento no se había visto en la pintura. Buscó continuamente la realidad de los hechos para plasmarlos en sus cuadros dejando a un lado la belleza, buscando solamente la verdad.

Las obras de Caravaggio se inspiran directamente en la vida real y es muy apreciada la psicología que sabe transmitir a través de los personajes. Desde joven, creó una revolución en la luz, que después se llamaría Tenebrismo contrastando luces y sombras. La luz cae sobre los protagonistas de las obras y los fondos quedan en la oscuridad.

En una de sus pinturas, San Mateo y el Ángel, la figura que emplea Caravaggio para el evangelista es muy realista y se empieza a ver el estilo del claro oscuro por parte del pintor al emplear los contrastes de sombras y de luces. Esta nueva técnica la emplea de una forma aún más destacada en otra obra relacionada con este mismo santo; La Vocación de San Mateo. Aquí Caravaggio juega con la luz y transmite una escena bíblica, pero que se puede producir en cualquier momento de la historia. Es una interrupción en un ambiente oscuro donde entra un pequeño rayo de luz que ilumina lo esencial de la escena.

Caravaggio sigue haciendo obras realistas  como el El Entierro de la Virgen. Una pintura que conllevó a escándalo ya que la virgen era una mujer corriente, ahogada en el río, pero esta obra, como otras tantas, marcan los inicios de un sentimiento religioso en la sociedad. Para el pintor, es como si Dios estuviera presente en los episodios acaecidos en las rutinas cotidianas de las personas. Se encuentra lejos del cielo y está en la tierra entre los pobres, las gentes humildes y los que pasan calamidades. Las pinturas de Caravaggio fueron marcando la línea que los artistas debían seguir en los años siguientes.

Siguiendo a Caravaggio, Ribera emplea personas comunes para dar mayor realismo a sus obras sin buscar nada bello ni idílico, a pesar de que eran temas religiosos. El Españoleto supo emplear este mismo estilo cuando ya estaba asentado. Sin embargo, en lo que se refiere a la pintura ofrece algunas diferencias con el italiano.

Si se presta atención a las obras de los dos autores, se pueden apreciar semejanzas y diferencias. Al contemplar un cuadro de Ribera, puede parecer en un primer momento que es de Caravaggio. La disposición de las formas se asemeja mucho. Comparando dos martirios: el de San Pedro, de Caravaggio pintado en 1601 y el que hace Ribera de San Bartolomé en 1644, las diagonales son habituales en las dos pinturas. Los apóstoles en sus martirios, no están idealizados, son hombres corrientes,  lo mismo que los sayones. En ambos hasta coinciden aspectos más secundarios como la cabeza en el San Bartolomé y la bolsa en el San Pedro, con la misma rugosidad en los pliegues de los ropajes de los santos. El fondo en ambos es tenebrista. Como diferencia destaca que Ribera en su cuadro, emplea cierta teatralidad con el santo mirando hacia el espectador, como si nos observara durante su martirio con serenidad en su semblante. Ribera al usar la luz también  presenta diferencias respecto al gran maestro italiano; mientras que éste deposita la luz sobre el cuerpo de San Pedro, Ribera aplica el mismo tono en todo su cuadro, aunque el cuerpo desnudo del santo parece destacar más.

Existen más obras en las que Ribera presenta similitudes con Caravaggio. En la pintura del italiano ya mencionada, San Mateo y el Ángel, hay de nuevo semejanza con el Españoleto que tiene un cuadro muy parecido, San Agustín en Oración. El cuadro en sí no parece decir mucho, pero si una vez más, se compara con Caravaggio, tiene similitudes con su San Mateo. En el cuadro de Ribera no aparece ángel alguno, pero la predisposición del santo es muy similar. San Agustín también mira hacia arriba, esperando una visita celestial o alguna señal divina. Está apoyado contra el escritorio de igual forma que el evangelista, pero aquí la luz baña su rostro, lo que no ocurre en la pintura de Caravaggio. Por tanto, Ribera emplea el mismo estilo que el italiano, pero siempre con toques propios.

Ribera fue un gran artista y en España fue de los que más se pareció a Caravaggio a la hora de tratar la luz y color. Lo mismo que la representación de los personajes, siempre realistas y muchas veces de temática religiosa y mitológica, como hacía el italiano. Sin embargo, también supo crear un estilo propio que lo caracterizó como uno de los mejores pintores del barroco durante el siglo xvii.

Autor: Danni Móstoles para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

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BOZAL, V.: Historia del Arte en España. Madrid: Itsmo, 1972.

RAMÍREZ, A.: Historia del Arte. La edad Moderna. Madrid: Alianza Editorial, 1997.

WACKERNAGEL, M.: Renacimiento, Barroco y Rococó. Bilbao: Moretón, 1967. 

Fuentes:

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VV.AA.: José de Ribera. Museo del Prado, 200 años. 17 de Diciembre de 2018. Disponible en: https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/ribera-jose-de/37bb9553-eccf-459b-8d69-33a6f3cfd004

VV.AA.: Ixión. Museo del Prado. 200 años. 26 de Diciembre de 2018. Disponible en: https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/ixion/8d65d17f-1f2a-470b-8744-db931fb01c42