Historia y evolución del transformismo

Historia y evolución del transformismo

El transformismo es una actividad que a muchos les fascina y que pocos reconocen. Pero lejos de parecer una moda del s.XXI tiene sus raíces en la antigüedad. Desde emperadores romanos, hasta el más humilde campesino, todos han sentido la necesidad de transformarse en otras personas. Estos alter egos, fueron en muchas ocasiones sinónimo de burla, pero la realidad es que fueron personas valientes que actuaron según sus convicciones y creencias.

Historia y evolución del transformismo

“Travestismo” es un término que aparece en la obra de Magnus Hirschefel, “Conductas sexuales humanas”, a comienzos del s.XX en Alemania. El mero hecho de que aparezca el travestismo como una conducta sexual rara no es de extrañar. Recordemos que en pleno s.XX aún se creía que la homosexualidad era una enfermedad, por lo que usar ropas del sexo contrario era cuanto menos una perversión casi intratable. Pero remontemos aún más atrás.

Cambiar de forma y sexo era algo natural en las deidades antiguas. Un ejemplo lo encontramos en la mitología griega, donde dioses y héroes se travestían sin ningún miedo a que su masculinidad se viera deteriorada. Según las leyendas el dios Heracles para conquistar a la reina Onfalia dejó que esta lo vistiera de mujer una temporada, incluso hiló a sus pies como una doncella más. Durante mucho tiempo vivió como una mujer para complacer a la reina. Algo parecido sucedió con Aquiles, el cual tuvo que vestirse de mujer para que Ulises no pudiera encontrarlo.

Otro mito griego de índole parecida es el de Zeus cambiando de forma para conquistar a Calisto. Calisto era una amazona aguerrida de la diosa Artemisa. Según el mito, Zeus quedó prendado de la guerrera y como esta solo tenía ojos para la diosa, decidió transformarse en Artemisa. De esta forma, sedujo y consumó el acto con Calisto que quedó embarazada del dios supremo.

Pero dejando los mitos a un lado. En los anales de la historia existen muchísimas historias interesantes sobre personas que se travisten o cambian de sexo por diversas causas. Esto es lo que le ocurrió a Hagnódica (s.IV a.C) que fue la primera mujer ginecóloga del mundo. Dichas prácticas estaban destinadas a los hombres en tiempos antiguos, por lo que nuestra heroína decidido travestirse de hombre para ejercer la profesión. Su historia acaba cuando nuestra protagonista acaba en el banquillo, acusada de seducir y violar a sus propias pacientes. Al ser juzgada como culpable, esta decidió levantarse la túnica y mostrar su verdadero sexo.

La cultura nórdica era politeísta como bien sabemos. Dentro de su panteón de dioses los más emblemáticos eran Thor, Odín, Freya o Loki. Este último, podía ser representado tanto como hombre, como de mujer. Para los nórdicos Loki era el dios de las bromas, las transformaciones y la astucia. Según algunos mitos se transformaba en cualquier cosa. Existen relatos de como Loki usaba sus encantos cuando se transformaba en mujer para conseguir lo que quería de los hombres. Incluso una vez, pasó ocho años convertido en una ordeñadora de leche manteniendo relaciones con diversos hombres.

En el mayor imperio conocido también encontramos historias sobre personajes que ejercieron el transformismo. Pese a esto, el travestismo en la Antigua Roma no era del todo bien visto. Muchos emperadores se vistieron de mujer, pero Heliogábalo más que vestir, deseaba serlo. Según los relatos de sus “hazañas” Heliogábalo tendía a vestirse de mujer y actuar delante de su corte, siendo posiblemente la primera drag queen de la historia antigua.

Tendrían que pasar muchos siglos para que el transformismo pasase a otra fase. Julián Eltinge se convierte en la primera drag queen famosa y reconocida de la historia. La primera aparición de Julian fue 1904 en Broadway, después de eso haría hasta una treintena de películas.

En España también existió un gran transformista de renombre, se le conocía como Egmont de Bries. Fue un transformista bastante popular y controvertido de la primera parte del s.XIX. Su ambigüedad causó estupor y sensación a partes iguales en un país sumamente católico, analfabeto y con muchos prejuicios. Otro rostro que debemos mencionar del panorama español es el de José Pérez Ocaña, más conocido como «Ocaña». Fue un símbolo de la resistencia franquista durante la transición, además de un gran olvidado de la historia española. Su humor desafiante, así como exhibicionismo le reportaron gran fama. Fue de los primeros en unirse a los movimientos de protesta LGTBI+ en una España aún retrógrada y arcaica, creando así el activismo queer. Un activismo que aún perdura en la actualidad. Sus shows fueron transgresores e innovadores, lo que le llegó a costar la vida. En 1983 creó un disfraz de sol para los carnavales de su tierra con papel y bengalas, que ardió provocándole la muerte. Su muerte no fue en vano, puesto que su legado perdura aun en transformistas y artistas tales como la Prohibida, Kika Lorace, la Petróleo y la Salvadora o Samantha Ballantines entre otras. Gracias Ocaña o Egmont de Bries hoy podemos disfrutar de shows y espectáculos como la Gala Drag Queen de Gran Canaria, tan afamada y disfrutada por todos, algo impensable hace 50 años.

En conclusión, el transformismo ha sido perseguido, criminalizado y repudiado, pese a que la verdad es que lleva en nuestras vidas desde tiempos inmemoriales. Desde héroes hasta dioses, muchos han cambiado su apariencia a la del sexo opuesto por diversos motivos. Muchísimas culturas incluyen esta práctica en su forma de vida desde hace siglos. La caracterización de cada transformista o drag queen es una obra de arte en muchas ocasiones poco valorada. Cada noche salen al escenario a dar el 100% y hacernos disfrutar con su magia en un ritual ancestral. Como las deidades de los mitos, salen como diosas para regalarnos y obsequiarnos su arte. Muchos quedaron en el más absoluto olvido por culpa de la ignorancia, el temor y el miedo. El miedo a una forma de vida que la gente desconoce. Porque tras el maquillaje, la purpurina y las pelucas existen grandes personas, grandes artistas.

Autor: José María Gil Román para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

Cejas, D. (2018): «Travestiario». Ediciones Hidroavión.

Uso, J. C. (2017): «Orgullo travestido». España: Desvelo Ediciones.

 

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