Herejías en la alta edad media

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Herejías se definen en nuestros días como un error en materia de fe, sin embargo en un principio, este concepto se utilizaba para hacer referencia a una variedad de interpretación dentro del mensaje proporcionado por Cristo. Es Ireneo de León quien le da una connotación negativa al vincularlo con errores doctrinales, así la herejía queda asentada como antítesis de la ortodoxia.

Es precisamente en el contexto marcado por el debate entre la ortodoxia y la heterodoxia donde surgen las herejías. Se vinculan fundamentalmente a los pueblos bárbaros y a que estos se habían formado al margen de la educación romana y por ello son más propensos a abrazar este tipo de creencias. Si es cierto que toda religión es susceptible de albergar en su seno diversas corrientes filosóficas, bandos o parcialidades. Todos estos debates internos desembocan en el triunfo de un cuerpo de doctrina dotado de cierta homogeneidad llamado ortodoxia. Sin embargo, en contraposición a ello surgen diversas variaciones que han intentado resquebrajar al cristianismo desde fechas tempranas.

Herejías, la primera herejía, el maniqueismo

La primera herejía que surge en la alta edad media es el maniqueismo. Muchos autores plantean que realmente no estamos ante una forma herética del cristianismo sino ante una religión anterior. Fundada por Maniqueo, su nacimiento se vincula a la zona de Irán en torno al siglo III a.C se difunde por la zona de Siria donde entra en contacto con el cristianismo primitivo. La persecución de la misma vino de la mano de Diocleciano aunque será Valentino I quien tome medidas para prohibir sus reuniones. A pesar de ello, el maniqueísmo tiene especial influencia en otras herejías como el catarismo.

Herejías, el donatismo

La segunda herejía que nos encontramos es el donatismo, surge debido a la elección de un obispo de Cartagena asociado a los traditores.  Ha sido considerado por autores como Mitre un cisma ya que las cuestiones que lo afectan no son estrictamente dogmáticas, los donatistas concebían a la iglesia como una comunidad que no debería tener contacto con las autoridades civiles.

Herejías
Herejías. Los ángeles del bien y del mal, acuarela de William Blake. Tate Gallery

Es en el año 313 mediante un concilio celebrado en Roma por el Papa Milcíades cuando se empieza a limitar al donatismo. Sin embargo, no se va a condenar hasta el concilio de Arles del año 314. Su influencia es tal que todavía en el año 343 en el concilio de Sárdica se discute acerca de esta herejía, de hecho ha llegado incluso a identificarse como una secta. Ya en el 411 su impronta comienza a reducirse porque se promueve un nuncio en favor de la unidad católica.

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Herejías. Agustino y los donatistas

Herejías, la herejía arriana

A la vez que se desarrolla la disputa donatista de occidente surge la gran cuestión teológica del siglo IV: la herejía arriana. Su promotor es Arrio, que en el año 318 empieza a difundir este movimiento. Se trata de una religión monoteísta que se basa en el lema: “Dios es uno, eterno e increado”. Para los arrianos Dios es el único que posee la naturaleza divina y Cristo como su hijo es una criatura que no puede considerarse plenamente divina. Mediante este movimiento se propone una nueva disposición trinitaria y por ello se ha considerado una prueba para el cristianismo. La fe de Arrio acaba por adquirir un sentido étnico denominado fides germánicas.

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Herejías. Concilio de Nicea

La primera condena contra el arrianismo se produce en el año 325 mediante el concilio de Nicea donde se refleja como la ideología arriana choca con la tesis de Atanasio de Alejandría. La tensión causada por el impacto de esta herejía se deben a que el movimiento puede afectar al carácter vertebrador que tiene el cristianismo en el Imperio.

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El arrianismo más persistente se manifiesta en el pueblo visigodo sin embargo este movimiento también tiene cierta influencia en otros pueblos como los vándalos, los ostrogodos o los lombardos.

A partir del siglo VI los conflictos aumentan porque se producen numerosas persecuciones a los católicos por parte de un gobernante herético. Es la lucha de poder entre Hermenegildo y Leovigildo, se llega a la conclusión de que las luchas internas de estos años generan grandes divisiones en la comunidad goda.

El conflicto de los visigodos finaliza con la conversión de Recaredo en el III Concilio de Toledo en el año 589. Este concilio supone el triunfo de la ortodoxia y genera un cambio en la imagen que se ha tenido siempre del visigodo, ya que deja de ser un enemigo religioso.

Herejías, el priscilianismo

En el año 381 en el concilio de Zaragoza surge una nueva controversia religiosa el priscilianismo, denominada así por el nombre de su maestro Prisciliano. Mediante este concilio se establecen ciertas prácticas y costumbres como por ejemplo que las mujeres asistan a la lectura de la biblia. En el año 385 Prisciliano es objeto de proceso y ejecutado en Tréveris por orden de Máximo. A pesar de ello, el movimiento se mantiene en Hispania hasta el siglo VI. Este movimiento tiene especial importancia porque transciende del ámbito religioso al tener especial influencia en cuestiones sociales, autores como Blázquez consideran que el fenómeno tiene una dimensión socio-económica importante. La influencia social que tiene el movimiento sobre todo en territorios como Galicia hace que se lleven a cabo medidas para limitarlo, entre ellas destaca el I concilio de Braga celebrado en el año 561. En él se recogen los errores que supone el movimiento: el priscilianismo niega la consustancialidad del padre, hijo y espíritu santo  y que toda carne no es obra de Dios sino de los ángeles.

Estas principales controversias religiosas se convierten en disidencias que deben erradicarse mediante diferentes medios, uno de los más simples será las diferentes medidas coactivas impulsadas por las autoridades imperiales y eclesiásticas. Algunos medios dan lugar a la literatura anti-herética (concilios y actas) que puede servir como fuente para conocer las razones por las que se condena a un movimiento. No todas las herejías dan lugar a los mismos resultados, de hecho algunas como el donatismo y el priscilianismo generan que la herejía se conciba de forma distinta.

Autor: Laura Pérez Hernández para revistadehistoria.es

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