Fernando I de Trastámara

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Fernando I de Trastámara era el segundo hijo de Juan I de Castilla y Leonor de Aragón, hija del rey de Aragón Pedro IV. Nace en Medina del Campo el 27 de noviembre de 1380 y muere en Igualada (Barcelona) en 1416, a la edad de 35 años, como rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, de Córcega, de Sicilia y de Cerdeña, conde de Barcelona, duque de Atenas y regente de Castilla.

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En 1390, en las Cortes de Guadalajara, habían concertado su matrimonio con su tía Leonor de Alburquerque, hija del conde Sancho de Castilla, hermano del fundador de la dinastía Trastámara Enrique II. La boda se celebró unos años más tarde por la minoría de edad de Fernando. Pasó su infancia en la corte de su hermano Enrique III de Castilla, que había nacido solo un año antes que Fernando. Su padre, Juan I de Castilla, otorgó importantes propiedades, villas y territorios del reino a Fernando, nombrándole duque de Peñafiel.

Fernando I de Trastámara

Para el hijo primogénito Enrique (futuro Enrique III) estaba reservada la corona de Castilla. En 1406, al fallecer su hermano Enrique III de Castilla, fue nombrado regente de su sobrino, el príncipe Juan (futuro Juan II), de menos de 2 años, junto con la reina viuda Catalina de Lancaster en una época llena de dificultades. El 15 de enero de 1407 toma posesión del cargo de regente reuniendo un inmenso poder territorial sobre el reino ya que, además de la herencia de su padre Juan I, sumaba las propiedades de su esposa Leonor Urraca (llamada la Rica Hembra), que era la mujer más rica de Castilla por haber heredado de su padre Sancho, hermano de Enrique II de Castilla, un importante patrimonio.

Medina del Campo, Olmedo, Cuéllar, Villalón, San Esteban de Gormaz, Castrojeriz, Urueña, Haro, Ledesma, Alburquerque… pertenecían al matrimonio de Fernando y Leonor. La nobleza cercana a la corona quería que Fernando sucediera a su hermano, pero Fernando respetó la titularidad del príncipe Juan, su sobrino, como legítimo sucesor a la corona. Se demostró entonces su carácter noble y fiel posponiendo sus intereses personales. El 27 de enero de 1409 se celebran las Cortes para prestar juramento como regente del reino y aprovecha para pedir la reanudación de la guerra de Granada como respuesta a la derrota sufrida por Enrique III en la batalla de Collejeras. Fue una táctica de Fernando para desviar la agitación y el descontento de la nobleza que se estaban gestando desde la muerte de Enrique III. La guerra contra los musulmanes serviría para potenciar el poder de Fernando como regente, ya que la nobleza rebelde se distraería satisfaciendo sus deseos caballerescos. Comparte el gobierno del reino con su cuñada Catalina de Lancaster, viuda de Enrique III. Según el testamento de Enrique III, a ella le correspondía la mitad norte de la corona, siendo la mitad sur para Fernando, aunque este controlaba ciudades como Peñafiel, Lara, Alba de Tormes y Ayllón, ubicadas en la zona norte.

No existieron graves enfrentamientos con la nobleza fiel a la reina viuda, sino colaboración mutua. Las órdenes militares como las de Alcántara y Santiago se dispusieron en manos de sus hijos para un mayor control de la gobernación. Lleva a cabo dos campañas militares contra Granada. Una en 1407 y otra en 1410. En la primera campaña tomó Zahara, pero fracasó en el asedio de Setenil y tuvo que aceptar la tregua presentada por el emir de Granada Muhammad VII. Por el fracaso de la campaña tuvo que soportar las críticas del sector de la nobleza que estaba con la reina viuda. En la segunda campaña, después de conseguir el apoyo de adversarios como Diego López de Estúñiga y Juan de Velasco y ganar partidarios para su empresa, logra conquistar Antequera el 16 de septiembre de 1410, plaza casi imposible de tomar por su localización geográfica. Con la victoria y la toma de Antequera la fama y prestigio de Fernando se multiplica, de tal forma que será conocido desde entonces como Fernando de Antequera. Además, sus hijos Sancho y Enrique ocupaban los puestos de maestres de las órdenes militares de Alcántara y de Santiago.

El poder de Fernando como regente era ya indiscutible. El 31 de mayo de 1410 muere el rey de Aragón Martín I el Humano sin sucesor. Surge la posibilidad de que Fernando se convierta en el sucesor del difunto rey de Aragón por ser su sobrino, además de ser nieto de Pedro IV el Ceremonioso por vía materna. Las Cortes de Castilla, encabezadas por Catalina de Lancaster, prestan total apoyo para su candidatura, quizá porque Catalina albergaba la idea de quedarse sola como regente de Castilla si Fernando marchaba a Aragón. En todo caso se decide destinar los subsidios reservados para la campaña de Granada de 45 millones de maravedíes a los gastos para apoyar la elección de Fernando. En Aragón se produjeron una serie de conflictos internos, desórdenes y alborotos durante los dos años de incertidumbre que transcurrieron hasta la elección del sucesor. Compitieron cinco candidatos al trono aragonés: 1.  Jaime de Aragón, conde de Urgel, bisnieto de Alfonso IV, apoyado por los catalanes. 2.  Luis III de Anjou, duque de Calabria, nieto de Violante de Bar, viuda de Juan I de Aragón (vía femenina). 3. Alfonso, duque de Gandía, bisnieto de Jaime II de Aragón. 4.  Fernando de Castilla, nieto de Pedro IV de Aragón y sobrino de Martín I el Humano por vía femenina. 5.  Fadrique, nieto de Martín I el Humano por vía femenina, aunque bastardo.

Al final quedaron dos. Uno fue Luis III de Anjou, hijo de Luis II de Nápoles (o de Anjou) y de Violante (o Yolanda) de Aragón, hija heredera de Juan I de Aragón, hermano de Martín I el Humano, por lo que era nieto por vía materna de Juan I de Aragón. Le asistía, pues, el mismo derecho que a Fernando, igualmente descendiente a través de su madre Leonor, si bien en Aragón la mujer no tenía derecho a la sucesión. El examen de los documentos encontrados revela que Violante al casarse con Luis II de Anjou renunció al derecho a la sucesión, mientras que no consta ningún documento de renuncia por parte de Leonor de Aragón ya que, antes de casarse con Juan I de Castilla, este condicionó el matrimonio a que Leonor no renunciara a tal derecho. Había dudas sobre la elección porque se le consideraba un castellano puro y duro que no gobernaría bien para los aragoneses. Fernando recibió el apoyo de Benedicto XIII, e incluso de Vicente Ferrer. El papa propuso el nombramiento de nueve compromisarios de la Corona de Aragón: tres procedentes del reino de Aragón, tres del reino de Valencia y otros tres del principado de Cataluña. Tres aragoneses, dos valencianos y un catalán optaron por Fernando, sumando seis votos en su favor. Un valenciano y dos catalanes votaron en contra. Así, después de un largo periodo, los representantes de la Corona de Aragón (formada por el reino de Aragón, el reino de Valencia y el principado de Cataluña) votaron a favor de Fernando nombrándole rey.

Por otro lado, la situación del reino de Aragón carecía de estabilidad social y la nobleza apoyó el nombramiento de Fernando esperando que pusiera orden en los distintos disturbios que estaban teniendo lugar en el reino, ya que como regente de Castilla, antes de subir al trono aragonés, había realizado importantes campañas de reconquista en la zona de Andalucía, atacando incluso el reino de Granada y conquistando una de las plazas más estratégicas de dicho reino: Antequera. El 28 de junio de 1412, en la iglesia Mayor de Caspe (Compromiso de Caspe), se proclamó a Fernando rey de la Corona de Aragón. La decisión fue recibida con satisfacción en el reino de Aragón, con menor entusiasmo en el reino de Valencia y con muchas reticencias en el principado de Cataluña, aunque se aceptó en general la decisión tomada, excepto por los partidarios de Jaime de Aragón, conde de Urgel, que se opusieron claramente. Con la ayuda de los ejércitos de Castilla se combatió la rebelión de Jaime de Urgel (1413), quien al final fue condenado a prisión perpetua y confiscación de sus bienes, por lo que pasó por diversas prisiones de Castilla. En calidad de rey de Aragón intentó engrandecer su reino y convertirlo en primera potencia peninsular, pero al morir a los 35 años de edad no tuvo oportunidad de conseguirlo. Fue el padre de los famosos infantes de Aragón, nacidos en Castilla: Alfonso V (el Magnánimo; rey de Aragón entre 1416-1458; casó con María, hija de Enrique III de Castilla y de Catalina de Lancaster), Juan II (rey de Aragón entre 1458-1479; se casará con Blanca, reina de Navarra, y con Juana Enríquez), Enrique (casó con Catalina, hija de Enrique III de Castilla y de Catalina de Lancaster), María (se casará con Juan II de Castilla), Leonor (contraerá matrimonio con Duarte I de Portugal), Sancho y Pedro. Después de ser coronado rey de Aragón siguió ejerciendo como regente de Castilla a través de sus hijos, que residían en tierras castellanas, los ya citados infantes de Aragón.

El 6 de enero de 1416, tres meses antes de su fallecimiento, retira el apoyo a Benedicto XIII, en concordia con el resto de los monarcas europeos. Su reinado duró solo cuatro años. Fue el primer rey de Aragón de la dinastía trastámara. Con las respectivas alianzas de sus hijos se creará la base histórica para la futura unión de Aragón y Castilla. Su hijo primogénito, Alfonso V, heredó la Corona de Aragón y reinó en Nápoles. Su segundo hijo, Juan, siendo rey consorte de Navarra, sucede a su hermano Alfonso cuando este fallece. Sus hijas María y Leonor se casan con Juan II de Castilla y Duarte I de Portugal respectivamente, enraizando en toda la península ibérica. Los nietos de Fernando I de Aragón serán reyes de Castilla, Aragón y Portugal. Incluso se extenderá el poder de la familia fernandina hasta el Imperio Habsburgo debido al matrimonio de su nieta Leonor con el emperador Federico III. Alfonso V de Portugal era su nieto, y la reina Juana de Portugal, esposa de Enrique IV de Castilla, y el propio Enrique IV (hijo de María de Aragón, hija a su vez de Fernando I de Aragón) eran asimismo sus nietos. El nieto que llegaría a ser más reconocido y famoso fue Fernando el Católico, casado con Isabel I de Castilla (los Reyes Católicos).

En fin, el papel de Fernando de Antequera en la historia de España del siglo xv fue importantísimo desde este punto de vista. Si hubiera durado su reinado más tiempo, seguramente habría conseguido grandes hazañas en la Corona de Aragón. Murió el 2 de abril de 1416, con 35 años de edad, y fue enterrado en el monasterio de Poblet.

Autor: Yutaka Suzuki para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

Yutaka Suzuki  Personajes del siglo xv, Origenes del Imperio español. ISBN: 9788460690399

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