Ervigio, un miedoso usurpador
En octubre del 680 fallecía Quirico, metropolitano de Toledo, al que sucedió el judío converso Julián, que fue abad de un monasterio de Toledo y autor de la Historia Wambae, en la que ensalzaba las hazañas del Rey y justificaba su elección. Julián era amigo íntimo de Ervigio, hijo de un griego llamado Ardabasto, el cual, desterrado de Constantinopla, se refugió en España y estaba casado con una prima del Rey Chindasvinto.
Ervigio fue educado en la Corte y elevado al rango de conde. Julián le dedicó una obra Prognosticum futuri saeculi. Ervigio, en caso de que Recesvinto muriera sin herederos, debía ser considerado como el Jefe de la dinastía fundada por Chindasvinto. Algunas semanas después de que Julián fuera nombrado metropolitano de Toledo, Wamba se sintió enfermo. Temiendo por su vida, se le administró la penitencia canónica, fue tonsurado y Ervigio se erigió en su sucesor. Julián se dio prisa en ungirlo.
Ervigio, un miedoso usurpador
Se promulgó una ley por la que se condonaban los impuestos atrasados, que únicamente favorecía a los intereses de los nobles, por ser éstos los que tenían la fuerza suficiente para atrasar los pagos. La preocupación de Ervigio por la seguridad de su familia, su necesidad de ponerla a salvo de cualquier contingencia política adversa, era tan grande que el Concilio aprobó el siguiente canon:
Quedaba condenado a la pena de excomunión perpetua a todo aquél que atentara contra los bienes o dignidades de la Reina Liubigotona, de sus hijos, de sus yernos o nueras.
El siguiente canon refuerza el primero:
Que ninguno se case con la viuda del Rey, ni trate torpemente con ella; y el que lo contrario hiciere, sea su nombre borrado del libro de la vida, aunque sea el Rey.
Otro canon reforzaba los privilegios de la nobleza al prohibir la concesión de los cargos de la Corte a siervos y libertos:
Para que la sangre de la nobleza no se confunda con la de estas personas viles.
Ervigio recomendó también que se recrudecieran las leyes contra los judíos, imponiendo el bautismo obligatorio a toda la comunidad judía. Si en el plazo de un año no se hubiera cumplido esta ley, el infractor recibiría cien azotes, sufriría la decalvación y la confiscación de todos sus bienes.
Ervigio trataba de conservar un Trono que se le escapaba, buscando en los Concilios una seguridad para él y su familia, tratando de hacer olvidar la irregular forma de su acceso al Trono, y siempre con miedo del monje de Pampliega. Quiso asegurar el futuro de su familia casando a su hija Cixilona con un sobrino de Wamba, llamado Egica, al que prometió nombrar su sucesor en el Trono, exigiéndole un juramento por el que se comprometía a proteger a la familia de su esposa.
Existen noticias confusas del desembarco frustrado de una flota árabe en las costas levantinas, siendo muy posible que, tras el desplome bizantino en el Norte de África, cuando la plaza fuerte de Ceuta pasara a manos visigodas, creándose un distrito militar en Algeciras (Iulia Transducta).
Durante el Reinado de Ervigio, la persistencia de malas cosechas produjo terribles hambrunas, que agravaron la situación social del país.
Autor: José Alberto Cepas Palanca para revistadehistoria.es
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RÍOS MAZCARELLE, Manuel. Diccionario de los Reyes de España.
[1] En la Hispania visigoda, miembro del séquito real, de rango inferior a los duques y condes, que tenía un vínculo de dependencia personal con el Monarca.