El Titanic Español
De sobra es conocido por todo el público la historia del Titanic, el indestructible transatlántico británico construido en el astillero Harland and Wolff de Belfast que perteneció a la naviera White Star Line como el segundo de los tres transatlánticos de la clase Olympic y que podía albergar casi hasta tres mil pasajeros.
Como bien nos mostró la famosa película ganadora de 11 estatuillas, el buque se hundió inesperadamente contra todos los pronósticos en su viaje inaugural de 1912 cuando colisionó contra un iceberg, muriendo más de 1500 personas de las más de 2223 que iban a bordo.
El hundimiento del Titanic tuve un eco mediático global en los periódicos locales de medio mundo.
¿Pero fue realmente el único barco con características semejantes que se hundió en la segunda década del siglo pasado? La respuesta ante esta pregunta podría contestarse con el ejemplo del Príncipe de Asturias, un buque menos conocido por la oficialidad y que también costó la vida de centenares de personas, y cuyo hundimiento se produjo cuatro años después al del Titanic (1916).El Titanic Español
El Príncipe de Asturias partió el 17 de febrero de 1916 desde el puerto de Barcelona haciendo escalas en Valencia, Cádiz y Las Palmas rumbo a Buenos Aires, con una carga de 40.000 libras esterlinas de oro y veinte estatuas de bronce que tenían como objetivo conmemorar el centenario de la celebración de la República Argentina. Se cree, además, que a bordo viajaban unas 600 personas, sobre todo de nacionalidad española y argentina, aunque también había ciudadanos con pasaporte peruano, estadounidense y chileno.
Desde el puerto de Gran Canaria el Príncipe de Asturias puso rumbo a Brasil, pero antes de llegar al puerto de Santos, un temporal inestable le impidió llegar a su destino. La agitación del mar, la lluvia torrencial, la niebla y los fuertes vientos desviaron al buque hacia su catástrofe. Las señales por radio eran vanas bajo el temporal.
El 5 de marzo de 1916, tras una noche de climatología adversa que les había sacado de su rumbo, el Príncipe de Asturias colisionó de madrugada con los arrecifes situados a la altura de Punta Pirabura. La brutalidad del choque se tradujo en una bodega de proa desfondada. La explosión del buque fue casi inmediata, pues el golpe había causado una brecha irreparable en la zona situada en la sala de máquinas. El agua penetró con insistencia hasta las calderas, donde se calentó y avanzó con persistencia por el resto del navío hasta entrar en contacto con la tripulación. El agua hirviendo sentenció a los pasajeros y a la tripulación a una muerte trágica abrasándoles en el acto. Los que conseguían salir a cubierta para zafarse del agua hirviendo eran engullidos por el oleaje, siendo empujados con violencia hacia el mar. Muchos murieron atrapados dentro del casco.
Autor: Cynthia Esther Osorio Gutierrez para revistadehistoria.es
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