El signum draconis de la caballería romana
El signum draconis de la caballería romana
El encargado de enarbolar el signum draconis era el denominado «draconarius«, considerado un puesto de «honor». Este estandarte estaba formado por una cabeza de dragón, construido en madera o bronce, encastrada al final de un mástil.
De la cabeza del dragón, o draco, colgaba un largo cuerpo de tela teñida con forma de serpiente, que al galopar se hinchaba de aire y que mediante un dispositivo instalado en la cabeza (similar a un silbato), emitía un aullido que impactaba en la moral enemiga.
Según Vegecio había un draco por cohorte, y además de para desmoralizar a los enemigos, su función táctica era la de mantener la organización en las cargas de la caballería legionaria romana, por lo que el draconarius debía mantenerse en primera línea, infundiendo valor a sus compañeros y estableciendo para ellos un constante punto de referencia.