El principio del fin del Imperio Romano de Occidente: la crisis del Siglo III

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Desde el Siglo III d.C. en la parte occidental del imperio, entró en decadencia debido a problemas económicos, sociales y políticos. El sistema de producción esclavista se quebró, las actividades artesanales y comerciales se estancaron, la economía se ruralizó, las diferencias sociales se acentuaron, los ingresos del Estado disminuyeron y el ejército se hizo cargo del gobierno.

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A todo ello se sumo (Siglo V d.C.) la presión de los pueblos germanos sobre las fronteras del imperio, que poco a poco acabaron haciéndose con el poder y con la caída Imperio de Occidente (476 d.C.). Acontecimiento que dio lugar a la división del antiguo imperio y a una nueva estructura socioeconómica, el feudalismo

La crisis del Siglo III d.C

Si los siglos I y II d.C. fueron el momento de culmen de la economía antigua, el Siglo III d.C. marcó el inicio de la decadencia y su progresiva transición hacia la economía feudal. Ya que, fue el momento en el que se generó una conjunción de elementos que hundieron todas las características que marcaron el auge de la economía (seguridad de los fronteras, orden y paz interior, difusión, riqueza de los territorios explotados, el sistema esclavista, una red comercial sólida…).

Sin duda la causa fundamental que marcó esta transformación fue lo que algunos autores han denominado como la crisis de producción, es decir la escasez de materias primas que eran la principal fuente de riqueza (metales, esclavos…) y el agotamiento de las tierras explotadas. A su vez, esta crisis dio lugar a un descenso de las actividades agrícolas, ganaderas, industriales y comerciales, a. la disminución de los ingresos y al descenso de los niveles de renta. Generando así la devaluación de la moneda por la escasez de metal. Lo que seguidamente provoco la crisis de la moneda, que generó el alza de los precios por el aumento de circulación de moneda y la disminución de productos (el precio del modio de trigo pasa de costar un denario con Augusto a 50 en el 276 d.C. ,75 en el 294 d.C. y 330 en el 301 d.C.), atesoramiento de moneda y que los impuestos en efectivo se sustituyeran por los pagados en especie.

A todo esto se unió la crisis política, que se caracterizó por el surgimiento de guerras civiles y las luchas de poder entre los pretendientes al imperio, Séptimo Severo y Pescenio Niger. Lo que a su vez, produjo la ausencia de la autoridad central y la fragmentación del imperio romano en tres (235-268 d.C.): el Imperio Romano, El Imperio Galo (Francia) de Póstumo y el Imperio de Palmira (desde Egipto hasta el Eufrates y Asia Menor) de Zenobia.

Igualmente, esta situación de descontrol causó la generalización de invasiones, razzias y piratería a lo largo de todo el Imperio por parte de diferentes pueblos: francos, alamanes, francos, godos, escitas, persas y partos

Se produce así un deterioro de las vías de comunicación por las destrucciones provocadas por las invasiones. Teniendo una incidencia directa sobre el comercio que disminuyó considerablemente por este motivo, la crisis de producción, por la piratería, bandidaje… Lo que acabó por romper toda la seguridad con la que había contado el comercio para sus intercambios.

Sin duda, todo este panorama tuvo un gran impacto sobre la población, que descendió considerablemente debido a la extensión de grandes epidemias como la de peste. Igualmente, aumentaron los desplazamientos por parte de las capas más desfavorecidas de la sociedad, la población urbana se desplazó hacia las zonas rurales buscando comida debido al aumento de los precios y la escasez. Y parte de la población rural se dirigió a la ciudad buscando la protección de las grandes urbes amuralladas. Paralelamente, mientras que la mayor parte se empobrecía, una minoría se enriqueció (polarización de la sociedad) y la producción entró en un periodo de escasez, aumentando sus precios

A su vez, el sistema esclavista disminuyó, ya que dejo de ser rentable en el momento que se agotaron los excedentes y el comercio se hundió. Con todo esto, durante el Siglo III, el colonato se transformó en la forma de producción predominante, más segura y rentable, ante el empobrecimiento de la sociedad que buscaba la protección, creándose una clase de productores agrícolas dependientes y distintos a los esclavos y a los arrendatarios libres. Dando lugar al inició de las formas feudales.

Medidas para frenar la crisis

Desde el poder se hicieron esfuerzos para remediar y frenar esta crisis. Así a finales del Siglo III d.C. y principios del Siglo IV, los emperadores Diocleciano y Constantino llevaron a cabo toda una serie de reformas para sanear el sistema económico: Reordenación del sistema fiscal, adscripción a la tierra y al trabajo, Edictum de petris rerum venalium (310 d.C.), reforma del sistema monetario, la fundación de la tetrarquía (cuatro gobernantes, dos Augustos y dos Césares, más el Augusto Senior).

Estas medidas, sirvieron para que el Imperio sobreviviese durante el Siglo IV pero a la larga tuvieron el efecto contrario La reforma fiscal no solución mucho porque la carga de los impuestos siguió siendo dura para una sociedad empobrecida, la adscripción a la tierra no hizo más que empobrecer al pequeño campesino que se convirtió en una clase prácticamente esclava (estaba obligado a esta ligado a la tierra y a un señor), la vinculación de los profesionales con su profesión acabo por ser un sistema de coacción que en gran medida provocó la caída de la producción, el establecimiento de un precio máximo sobre los productos acabó por encarecer los precios porque no se aplicó correctamente, la reforma monetaria no consiguió frenar la devaluación y la división del imperio acabó por generar luchas de poder entre los cuatro soberanos

En definitiva, la consecuencia directa fue que la situación vivida en el Siglo III d.C. se reprodujo de forma más agresiva en los Siglos IV-V, hasta que finalmente el Imperio Romano de Occidente caía en el 476 y Roma dejaba de ser el centro del mundo.

Autor: Rocío Rivas Martínez para revistadehistoria.es

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