El mundo de los conquistadores y los primeros años de la conquista española en territorio mexicano

El mundo de los conquistadores y los primeros años de la conquista española en territorio mexicano

La devastación causada por la peste negra en Europa en 1348 fue una de las más intensas de la que se tenga registro. Se estipula que entre cuarenta y el cincuenta por ciento de la población pereció. A la Europa medieval le costó mucho trabajo subsanar las afectaciones de esta enfermedad, aún en el siglo XV la sociedad europea resentía los estragos de esa devastadora epidemia.

Sin embargo, las empresas navales acrecentaron su manufactura, dado que la expansión española y portuguesa incrementó su búsqueda de nuevas tierras para el cultivo. Estas naciones poseían una ventaja geográfica considerable. Además, desarrollaron una combinación y adaptación de conocimientos tanto en la construcción de mejores navíos, como el uso y perfeccionamiento de instrumentos de navegación, tales como el astrolabio, el cuadrante y el compás magnético (Elliott, 1990).

Quién no poblare, no hará buena conquista,

y no conquistando la tierra, no se convertirá la gente:

así que la máxima del conquistador ha de ser poblar.

Francisco López de Gómora

El mundo de los conquistadores y los primeros años de la conquista española en territorio mexicano

Portugal estaba mayormente interesado en rodear la costa africana, puesto que buscaba una ruta más eficaz hacia la India.  Tan avanzada estaba su empresa que se dio el lujo de despreciar el proyecto de Cristóbal Colón. Fueron los reyes de Castilla y Aragón, quienes acababan de unificar sus reinos por medio del matrimonio, los que patrocinarían el viaje del navegante.

El apoyo otorgado, además del permiso para acometer una empresa de descubrimiento, consistía en un pequeño préstamo para equipar una expedición de tres embarcaciones. En caso de que su proyecto tuviera éxito sería nombrando virrey hereditario y gobernador de cualquier tierra que descubriera, asimismo, debido a su insistencia fue nombrado Almirante del mar de Océana.

También le prometieron el derecho de designar oficiales judiciales, pero no administrativos y sólo en el territorio de su jurisdicción. Aunado a lo anterior se sumaría el diez por ciento de las ganancias del comercio entre las colonias y la metrópoli. Colón zarpó del puerto de Palos, en Andalucía el tres de agosto de 1492.

Llegó a una isla en las Bahamas que nombró San Salvador el 12 de octubre del mismo año. A su regreso en marzo de 1493 llegó a España con escaso oro y sin una ruta más corta hacía la India, lo cual era su principal objetivo. A consecuencia de esto la corona se replanteó lo prometido a Colón (Elliott, 1990; García, 2002).

Las empresas conquistadoras absorbían todo el gasto, ya sea por empresarios que invertían o por los propios soldados quienes se financiaban desde la armadura hasta la espada que portaban. En muchas ocasiones lo retribuido no era suficiente para pagar las deudas obtenidas por la compra de insumos de la guerra o de subsistencia. Respecto al repartimiento del botín, se dividía en cinco partes: una primera se enviaba directo a la corona, esto se denominaba quinto real; otra quinta parte se le otorgaba al capitán general; lo restante se dividía entre los soldados. En ocasiones era tan poco lo recibido que apenas alcanzaba para reponer el arma perdida en batalla. Quienes frecuentemente fungían como inversionistas eran los gobernadores de las islas y en menor cantidad empresarios desde España. Debido a que los gastos eran absorbidos por particulares y no por la corona se maximizaban los conflictos entre conquistadores y la monarquía (Elliott, 1990).

En las actuales islas del Caribe: Cuba, Jamaica y Santo Domingo se empezaron a establecer los primeros gobiernos y a su vez funcionaron como base de organización para la inmersión hacía tierra continental. Silvio Zavala (1991:25) menciona “los españoles salían de Castilla con propósitos vagos, que sólo ante la realidad isleña concretaban”.  Las primeras expediciones hacia tierras mexicanas fueron dirigidas desde Cuba. Aunque la vida en las islas era bastante incierta, dado que había pocos recursos y estos productos tenían precios altos, para colmo el trabajo escaseaba. La mejor salida era el oficio de las armas, animada por la esperanza de encontrar riqueza. El sistema de gobierno de las islas estaba subordinado directamente a España, por lo tanto, las declaraciones de guerra a las etnias originarias americanas eran consignadas sólo por la corona. Mientras que la repartición de indios, la prestación de servicios en las minas para la extracción de minerales y la disposición de las poblaciones tanto españolas como indias, eran reglamentadas por las ordenanzas (Pérez, 2002; García 2010a).

En una primera instancia zarpa Francisco Hernández de Córdoba hacía territorio del actual Yucatán en México. Esta expedición a pesar de haber sido un fracaso debido a que los mayas de la región de Champotón repelieron la avanzada sirvió como catalizador para nuevas expediciones. Debido a que mostró un territorio mucho más cuantioso y prometedor que lo ya conocido hasta al momento. Las siguientes expediciones fueron encabezadas por Juan de Grijalva, Alonso Álvarez de Pineda y por Francisco de Garay, respectivamente. Fueron varios los intentos de penetrar estás tierras con fuerza, pero sin algún progreso considerable hasta que Hernán Cortés marcó la pauta de como adentrase con éxito (García, 2001).

Cortés quién a pesar de ir en contra de su superior inmediato, el gobernador de Cuba Diego Velázquez, armó una hueste de no más de 600 soldados y varios capitanes subalternos y se adentró hacía el continente. Cortés entendía muy bien el sistema político de su época y lo aprovechó de manera notable. Al llegar a tierra, cerca del actual puerto de Veracruz en 1519, le dio la categoría de población a su pequeño campamento. Fundó la Villa Rica de la Vera Cruz, se escogió un consejo, se eligieron alcaldes y regidores y se designó como Capitán General y Justicia Mayor al mismo Cortés. Esa fue una artimaña política muy acertada ya que no tenía permiso de poblar ni de fundar, pero esta acción le otorgó cierta autonomía con respecto a Velázquez, dándole mayor libertad y quedando sólo bajo la jurisdicción de la corona.

Las sociedades con las que se encontraría la avanzada dirigida por Cortés serían muy distintas a las conocidas en las Antillas. Las ciudades estaban mucho más densamente pobladas, además tenían una estratificación política compleja. No serían un blanco fácil para el pequeño grupo de soldados que acompañaban al originario de Extremadura. La principal amenaza que vislumbró Cortés fue Mexico-tenochtitlan. El capitán aprovechó el repudio que sentían algunos pueblos hacía los mexicas para lograr alianzas muy significativas (García, 2010b).

La hueste que conquistó la capital Mexica se componía en su mayoría de indígenas, sólo Cortés y unos cuantos soldados eran originarios de la península Ibérica. Sobre las ruinas de Mexico-tenochtitlan, los españoles, fundaron su ciudad capital. Desde ahí, se controlaba todo el intercambio de la Nueva España con las Antillas, con Centroamérica, con el Perú y a la postre con Filipinas. En la nueva capital se congregaba todo lo obtenido por tributos o en saqueo, posteriormente era enviado al reino español su respectivo quinto real. El primer sistema administrativo que se creó fueron las encomiendas. Esto dio lugar a que cada conquistador tenía que hacerse cargo de dos o tres señoríos indígenas. Él debía controlar que no se diera marcha atrás a las alianzas pactadas durante la conquista, como también de supervisar que no existiera indicios de alguna sublevación, así todos los señoríos quedaron bajo el domino de un español establecido en la Nueva España; salvo algunas excepciones, como los tlaxcaltecas, que estaban subordinados directamente al rey (Pérez, 2002; García, 2010b; Del Valle, 2010).

La corona se preocupada por ir perdiendo el control de sus colonias. Por lo tanto, procedió a limitar el poder de las encomiendas en 1538. A su vez el grupo de aventureros y deseos de riqueza que llegaban desde la península aumentaba, al igual las relaciones entre los originarios y los colonos. Por un lado, estaban los conquistadores-encomenderos quienes buscaban a costa de cualquier cosa preservar sus privilegios obtenidos en la conquista; por otro, se tenía a los que llegaron posteriormente reclamando un lugar donde establecerse. Pérez Herrero (2002:89) menciona: “los primeros representaban la tradición, los segundos la modernidad”.

Durante este primer periodo no había una autoridad clara, ni estable. La corona empezaba a preocuparse por conceder tanto poder a los conquistadores o a sus hijos, los cuales reclamaban ser los herederos de las nuevas tierras conquistadas. Los primeros en ser enviados, por la metrópoli, fueron los oficiales reales. La Audiencia Real de México, así se le denominó, incluía a un tesorero, un contador, un factor y un veedor. García Martínez (2010a) remarca que la llegada de la Real Audiencia fue principalmente para mantener el control de los botines y tributos. Se convirtió en el máximo tribunal de México, mientras que los encomenderos iban siendo reemplazados poco a poco.

Posteriormente con el ingreso de los representantes del rey en la Nueva España, denominados virreyes, se buscó limitar el poder de los conquistadores, dado que estos no estaban sujetos a algún reglamento como los frailes, por ejemplo. Por lo consiguiente, las empresas conquistadoras, formaban ayuntamientos para gozar de una cierta autonomía, por eso la corona limitó el poder de los ayuntamientos quitándoles la facultad de hacer mercedes de tierra. Con esta acción la corona reafirmaba su jurisdicción, posteriormente se creó el cargo de regidor, que según García Martínez (2010a) fue un cargo clave dentro los ayuntamientos. Las empresas privadas tuvieron muchas problemáticas al momento de equilibrar las ganancias con lo invertido. Fueron pocos los que realmente llegaron a hacer fortuna.

Autor: Alan J. Montellano Jiménez para revistadehistoria.es

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Bibliografía

Del Valle, G. (2010). Orígenes de la centralidad comercial de la ciudad de México en el siglo XVI. En Lourdes de Ita (coord.) Organización del Espacio en el México Colonial: Puertos, Ciudades y Caminos. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Elliott, J. (1990). La conquista española y las colonias de América. en Leslie Bethell (ed.) Historia de América Latina. América Latina Colonial: la América Pre-Colombina y la Conquista. Critica.

García, B. (2002). La conquista española. En Gran historia de México ilustrada. Planeta De Agostoni / CONACULTA-INAH.

García, B. (2010a). Los años de la expansión. En Nueva Historia general de México. Colegio de México.

García, B. (2010b). Los años de la conquista. En Nueva Historia general de México. Colegio de México.

Lira, A. (1974). El gobierno virreinal. En Historia de México. Salvat Editores de México.

Pérez, P. (2002). El modelo de sociedad de los conquistadores. En La América Colonial (1492-1763). Ed. Síntesis.

Zavala, S. (1991). Los intereses particulares en la conquista de la Nueva España, El Colegio Nacional.

Parte foto de Portada:

De CarlosVdeHabsburgo – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=24964604

De Anónimo – https://i.pinimg.com/736x/bf/80/eb/bf80ebf4a35e25481d0a6540e018a266–spanish-armor-medieval-times.jpg, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=69311305

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