El mito de El Dorado y sus repercusiones
Los europeos tenían su propia idea de lo que era su mundo y de lo que les rodeaba. Pero con la llegada al Nuevo Mundo esa realidad se difuminó dando como resultado al mito y proporcionando fuentes que no nos permiten distinguir claramente qué es lo que pertenece al mito y qué es lo que hubo en realidad.
Este problema se agrava debido al proceso de desarrollo posterior a la conquista por parte de los nativos americanos teniendo como resultado la destrucción de algunas de esas fuentes. No obstante, algunas de esas fuentes han sobrevivido y poco a poco se va reconstruyendo un pasado mucho más interesante que la espectacularidad que proporciona el mito.
El mito de El Dorado y sus repercusiones
Este mito presenta un desarrollo diferenciado dependiendo de la zona geográfica. Existen tres zonas destacadas: el Orinoco, el río Marañón y el río Amazonas. Las tres zonas no son compartimentos estancos: se influirán entre sí e incluso se dará un mayor desarrollo del mito en unas zonas en detrimento de las demás.
Empezando en el Orinoco en 1515: la expedición de Ponce de León ha sido un fracaso y en 1519, comienzan los primeros rumores de tierras ricas en oro. También hay rumores en el continente y gracias a ellos, nacerá el mito de El Dorado. En principio, se trata de una región repleta de oro, a la que con posterioridad se le añade el ritual del cacique que se baña desnudo y al salir del baño, se unge con trementina y se rocía en polvo de oro. Si se habían armado expediciones a otros lugares en los que supuestamente se iba a encontrar oro, este caso no podía ser una excepción. Por ejemplo, el explorador Philipp von Hutten inicia una expedición algo accidentada y tiene que volver antes de haber encontrado El Dorado.Estas expediciones permitían un mayor conocimiento del territorio, pero también obligaban al mito a desplazarse, a transformarse y a crear nuevas versiones de él mismo. Se especula con que será un noble Ancoallo, el que, habiendo sido maltratado, decide desligarse del mundo en una laguna. Otra posibilidad consistía en que El Dorado podía tratarse de un lugar donde un cacique escondiera un tesoro sin poder encontrarlo después. También puede ser una tierra de riqueza y libertad en donde vivían los últimos ingas. O incluso, puede estar situado al otro extremo del continente y ser llamado así debido a sus suculentos tesoros.
En el Marañón, además del mito de El Dorado, se desarrolló el mito de los ingas. Consistía en que los ingas son un imperio formado por gentes huidas a los ríos o a las montañas que intentaron conquistar Quito, un lugar que supuestamente contiene una serie de riquezas fabulosas. Esto, incentivará a las expediciones de Pizarro y Orellana.
Autora: Jennifer Azero para revistadehistoria.es
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Bibliografía
- Gil, J. Mitos y utopías del descubrimiento: III. El Dorado, Madrid, Alianza Editorial, S.A, 1989, vol 3.
- Gil, J. Mitos y utopías del descubrimiento: I. Colón y su tiempo, Madrid, Alianza Editorial, S.A, 1989, vol 1.
- Gil, J. Mitos y utopías del descubrimiento: II. El Pacífico, Madrid, Alianza Editorial, S.A, 1989, vol 2.
- Pastor, B. El segundo descubrimiento. La conquista de América narrada por sus coetáneos (1492-1589), Barcelona, Edhasa, 2008.
Resumen en Youtube: https://youtu.be/xHMZ86JHg4k