El Marqués de Cádiz, detonador de la Guerra de Granada

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El Marqués de Cádiz fue el segundo hijo de Juan Ponce de León, conde de Arcos, y de su segunda esposa, Leonor Núñez, criada de su primera esposa Leonor de Guzmán, que murió en 1441. El abuelo de Rodrigo se opuso al matrimonio de su hijo con la criada, pero acabó casándose con ella.

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El Marqués de Cádiz

Rodrigo pasa los primeros años en la localidad de Mairena del Alcor y luego pasa a Marchena, donde vivía la familia de Juan Ponce, compuesta por cerca de treinta hijos habidos con ocho mujeres distintas. La vida de Rodrigo cambia radicalmente cuando tenía 16 años, tras el fallecimiento de su hermano primogénito Pedro (1459), y se convierte en heredero de la casa. El cambio de su situación personal fue el motivo de que se anulara el compromiso matrimonial que había contraído con Beatriz de Marmolejo, hija de Pedro Fernández de Marmolejo, señor de Torrijos: era una buena boda para un segundón, pero al convertirse en primogénito ya no lo era. En 1460 su padre propone el matrimonio de Rodrigo con una de las hijas de Juan Pacheco, el poderoso privado del rey Enrique IV. La anulación del compromiso matrimonial anterior no se producirá hasta 1470. Durante su juventud ayudó mucho al gobierno de su padre y en la defensa de la frontera granadina.

En 1462, con 19 años de edad, intervino por primera vez en una batalla militar al frente de la hueste condal contra una importante cabalgada mandada por el infante granadino Muley Hacén, demostrando gran valor, aunque fue gravemente herido en un brazo. En agosto de 1462 participó en la conquista de Gibraltar enfrentándose al duque de Medinasidonia por entrar el primero en la ciudad, pues el duque intentó apoderarse de la fortaleza. La rivalidad de las dos familias era conocida y sus enfrentamientos a veces perjudicaban a la causa cristiana de la guerra contra los moros de Granada. Por anteponer sus intereses familiares habían llegado en ocasiones a colaborar incluso con los moros, ya que el verdadero enemigo no era el rey musulmán, sino su propio vecino dentro del territorio del reino de Castilla.

Enrique IV no controlaba su propio reino y dejaba en manos de la nobleza local amplias zonas de Andalucía, lo que había creado un desorden total. Entre 1463 y 1467 Ponce y Guzmanes actuaron como aliados apoyando a Enrique IV contra Pacheco y Girón. Pero más tarde cambiaron de bando y avalaron al infante Alfonso en contra del monarca.

Por aquel entonces en la zona de Andalucía el duque de Medinasidonia dominaba un inmenso territorio y la familia Ponce de León también, si bien en menor proporción, aunque ambos eran como virreyes de Andalucía. Después de la muerte de Alfonso XII en 1468, Enrique IV reconoció el dominio señorial de Ponce de León en Cádiz y en 1471 concedió el título de Marqués de Cádiz a Rodrigo. Sin embargo, sus rivales Guzmanes se quedaron injustamente con Gibraltar y Huelva, y eso provocó el enfrentamiento armado entre los dos linajes durante 1467-1468.

Tras la reconciliación de Juan Pacheco con Enrique IV y la muerte de Alfonso XII, la familia Ponce de León se adhirió al rey. En 1470 se firmaron las capitulaciones matrimoniales de Rodrigo con Beatriz Pacheco, la hija del marqués de Villena, y se celebraron los esponsales por poderes en Segovia el 20 de marzo de 1471. El matrimonio con la hija de Pacheco supone que la posición de Rodrigo quede totalmente en la órbita de Pacheco, distanciándose del duque de Medinasidonia, el principal obstáculo en Andalucía para la hegemonía del de Villena.

Comienzan los choques armados entre las dos casas y un estallido de violencia en Sevilla, donde la población apoyaba a los Guzmanes. Las casas de Ponce y de sus allegados en Sevilla fueron saqueadas por la multitud. Rodrigo reacciona y el 2 de agosto de 1471 sale con sus huestes bien reforzadas, se dirige a Jerez de la Frontera y ocupa la ciudad. Con esta conquista sus dominios se extendían desde la bahía de Cádiz hasta Guadalete. En Córdoba contaba con el apoyo del marqués de Villena y de Alonso de Aguilar, hermano mayor de Gonzalo Fernández de Córdoba. Además dominaba y controlaba la frontera con el reino de Granada. Podía cortar el territorio de Medinasidonia en dos y bloquear Sevilla, pero ante la llegada de Enrique IV a Andalucía tuvo que pactar una primera tregua por cuatro meses con el duque de Medinasidonia.

En 1473 vuelve la guerra con el duque de Medinasidonia, que ataca y captura al hermano de Rodrigo. El Marqués de Cádiz responde con un ataque marítimo y terrestre contra Sanlúcar de Barrameda, sede de la casa de Medinasidonia. El 27 de diciembre de 1473 ocupa Medinasidonia asestando un duro golpe al prestigio del duque. Fue un gran éxito de Rodrigo.

El duque contraataca arriesgando todo el poder de su casa. Estaba a punto de suceder un gran choque entre las dos fuerzas, choque que ocasionaría una gran pérdida de vidas humanas en ambos frentes y que, por tanto, causaría grandes daños en las fuerzas cristianas de la zona fronteriza con el reino de Granada.

El conde de Tendilla interviene como mediador de las dos familias y consigue firmar la paz el 20 de mayo de 1474. Con este pacto Rodrigo Ponce de León consigue el equilibrio de poder en Andalucía, donde la casa de Medinasidonia había tenido superioridad. Poco después la situación del Marqués de Cádiz empeora por la muerte de Pacheco y del propio Enrique IV hacia finales de 1474.

Los nuevos reyes Isabel y Fernando contaban con el duque de Medinasidonia porque desde un principio había formado parte de la hueste de la princesa Isabel, en contra de la causa de Juana la Beltraneja. En 1475 comienza la guerra de Sucesión con la intervención de Portugal. El marqués de Cádiz estaba con la nobleza rebelde que apoyaba la causa de Juana. En 1476, el resultado de la batalla de Toro, donde Isabel triunfa, hizo cambiar la posición del Marqués de Cádiz, que decide someterse a los Reyes Católicos.

La intuición de Rodrigo de que la causa de Juana la Beltraneja no tenía futuro fue acertada, ya que la mayoría de la nobleza ya reconocía a Isabel y Fernando como reyes de Castilla. En abril de 1476 el Marqués de Cádiz recibe el perdón real por su tardanza en la obediencia y en julio de 1477, cuando los Reyes visitan Sevilla, Ponce de León acude solo, sin huestes ni escolta, a visitar a la reina para demostrar su fidelidad, ya que había rumores en su contra y quería desmentirlos y que se acabaran las sospechas.

Se presentó como una persona humilde ante la reina, quien tenía la idea de que el Marqués de Cádiz era una persona prepotente y agresiva difícil de tratar. La entrevista salió bien porque la reina vio en Rodrigo sinceridad y seriedad de carácter, aparte de que su entrega como gran aliado para los asuntos de la frontera granadina le convenció plenamente. El Marqués de Cádiz, hasta ahora rebelde contra los Reyes, se convierte en el adalid más fiel de la causa real en la frontera granadina.

Rodrigo Ponce de León era la única persona que controlaba la zona fronteriza con Granada y sabía más que nadie los entresijos y atajos para resolver los conflictos armados que estaban teniendo lugar con los moros. A pesar de la tregua pactada desde 1475 entre Castilla y el reino de Granada, prorrogada en 1478, los choques armados se seguían sucediendo a pequeña escala y el Marqués de Cádiz estaba luchando continuamente dentro y fuera del territorio de Granada.

En 1481 entró hasta la serranía y corrió Ronda durante tres días, derribando la fuerte torre del Mercadillo. Los moros a la vez entraban en la zona cristiana. El 27 de diciembre de 1481 se produce el asalto sorpresa de los moros a Zahara, ciudad que pertenecía a Castilla desde 1407.

La toma de Zahara fue considerada el inicio de la guerra de Granada porque hasta entonces los Reyes Católicos no habían decidido cuándo iban a comenzarla debido a los casi diez años que había durado la guerra civil padecida en Castilla. Las arcas del reino estaban vacías y no había suficientes recursos. Necesitaban buscar financiación para poder organizar un poderoso ejército. La noticia de la caída de Zahara fue un duro golpe para los Reyes y motivo de preocupación, ya que los moros no respetaban la tregua y parecían haber aumentado su poderío militar con el propósito de expandir su territorio. El 28 de febrero de 1483, dos meses después de la caída de Zahara, el Marqués de Cádiz ataca por sorpresa Alhama, ciudad fortaleza en el corazón de Granada, asestando un duro golpe al reino musulmán.

La noticia de la toma de Alhama molestó a Fernando porque el ataque no fue ordenado por los Reyes, sino que había sido iniciativa del Marqués de Cádiz, que no tenía permiso para tal incursión militar. Desde el punto de vista castrense el ataque sorpresa y la toma de Alhama fueron un éxito. Sin embargo, la toma de Alhama ya significaba la declaración de guerra de Castilla al reino de Granada y definitivamente comenzaban las hostilidades.

Como era de esperar, el gran ejército musulmán salió de Granada para recuperar la fortaleza de Alhama y enseguida rodearon la ciudad, donde el pequeñoe jército del Marqués de Cádiz se defendía de los ataques de los moros. Había sido fácil ocupar la fortaleza, pero defenderla era mucho más difícil ya que Alhama estaba en pleno centro de Granada, muy cerca de la capital, donde el grueso del ejército musulmán estaba dispuesto a recuperar la ciudad.

Parecía que la suerte del Marqués de Cádiz estaba abocada al fracaso y que era cuestión de tiempo su rendición. Fernando intentaba llegar a Alhama para defenderla y rescatar al Marqués de Cádiz, pero no pudo llegar a tiempo. Entonces el duque de Medinasidonia, el rival y enemigo del Marqués de Cádiz, acudió al rescate con su poderoso ejército.

Los moros, al observar la llegada del ejército del duque de Medinasidonia, tuvieron que levantar el asedio y retirarse a Granada. Fue un encuentro histórico entre dos antiguos enemigos que por fin se reconciliaban. El Marqués de Cádiz, que podía haber sido aniquilado por la fuerza musulmana, salió de tan grave situación gracias a la ayuda del duque. Posiblemente el duque acudió a salvar al Marqués de Cádiz por orden del rey Fernando, pero la reconciliación de ambos fue muy positiva para los Reyes, que necesitaban la unidad de la nobleza para desarrollar la guerra contra Granada.

Alhama continuó en poder de Castilla hasta el final de la guerra de Granada, defendida por Íñigo López de Mendoza, II conde de Tendilla y sobrino del cardenal Mendoza, designado alcaide por los Reyes Católicos para la defensa de la ciudad, que sufriría numerosos ataques de las tropas granadinas desde entonces.

En agosto de 1483 el Marqués de Cádiz sufre una derrota amarga en la Axarquía malagueña, perdiendo a varios miembros de su familia, aunque después obtendrá la victoria en la zona de Ronda y Málaga.

 El 29 de octubre del mismo año pudo reconquistar Zahara, que estaba bajo dominio musulmán desde diciembre de 1482. Los Reyes le concedieron el título de duque de Cádiz y dieron el de Marqués de Zahara a Rodrigo. Son numerosos y reconocidos los servicios del Marqués en la guerra, entre ellos la conquista de Ronda y de la serranía en mayo de 1485, y la de Málaga en 1487.

Su fama y prestigio como militar era conocida, no solamente entre los cristianos, sino también entre los moros. Una vez conquistada la zona occidental de Granada se trasladó a la parte oriental, participando en el cerco de Baza en la última etapa de la guerra, durante los últimos seis meses de 1489. Estuvo en la vega de Granada, en Santa Fe y en la entrega final de Granada.

Fue el capitán general del ejército cristiano de los Reyes Católicos. Aunque el título pertenecía al rey Fernando, el que verdaderamente luchó al frente del ejército fue el Marqués de Cádiz. Se llegó a hablar de Rodrigo Ponce de León, héroe de la guerra de Granada, como de un nuevo Cid Campeador.

Autor: Yutaka Suzuki para revistadehistoria.es

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Bibliografía

Yutaka Suzuki Personajes del siglo xv, Origenes del imperio español ISBN:9788460690399

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