El Imperio italiano en África: La conquista de Abisinia

El Imperio italiano en África: La conquista de Abisinia

La invasión italiana de Abisinia, hoy conocida como Etiopía, en 1935, fue uno de los conflictos más significativos en la década previa a la Segunda Guerra Mundial.

Esta campaña militar, también conocida como la Segunda Guerra Ítalo-Etíope, se desarrolló en el contexto del auge del fascismo en Europa y el deseo de Italia de expandir su imperio en África.

El Imperio italiano en África: La conquista de Abisinia

Después de su unificación en 1861, Italia buscó establecer colonias en África, al igual que otras potencias europeas. Sin embargo, su intento inicial de conquistar Abisinia en 1896 terminó en desastre en la Batalla de Adua.

La Batalla de Adua

La Batalla de Adua, que tuvo lugar el 1 de marzo de 1896 en la localidad de Adua en Abisinia, hoy Etiopía, es uno de los conflictos más destacados de la historia africana y europea de finales del siglo XIX. Esta batalla, que formaba parte de la Primera Guerra Ítalo-Etíope, resultó en una de las más grandes derrotas jamás infligidas a un ejército europeo por fuerzas africanas durante la Era del Imperialismo.

En el último tercio del siglo XIX, Italia, como otras potencias europeas, buscaba establecer colonias en África. En 1889, había logrado adquirir Eritrea y Somalilandia italiana, pero ambicionaba más territorio en el Cuerno de África, concretamente Abisinia.

Para lograr este objetivo, Italia intentó aprovechar las disputas internas en Abisinia y firmó el Tratado de Wuchale con el emperador etíope Menelik II en 1889. Sin embargo, surgió una disputa sobre la interpretación del tratado: la versión italiana sugería que Abisinia se convertiría en un protectorado italiano, mientras que la versión amárica (el idioma de Etiopía) no incluía tal cláusula.

Cuando se hizo evidente que Italia estaba interpretando el tratado para justificar la toma de control de Abisinia, Menelik II repudió el acuerdo. Italia, irritada y decidida a afirmar su dominio, declaró la guerra a Abisinia en 1895.

La guerra culminó en la Batalla de Adua en marzo de 1896. Las fuerzas italianas, bajo el mando del general Oreste Baratieri, estaban gravemente superadas en número por las fuerzas etíopes de Menelik II. Sin embargo, Baratieri, bajo presión de Roma, decidió atacar.

La batalla fue un desastre para los italianos. Las fuerzas etíopes, bien preparadas y luchando en su propio terreno, infligieron una aplastante derrota a los italianos. Se estima que de los aproximadamente 17.000 soldados italianos y de Eritrea, alrededor de 7.000 murieron y otros 1.500 fueron capturados. Las bajas etíopes también fueron altas, pero lograron mantener su independencia.

La Batalla de Adua fue un shock para Italia y para Europa. Fue una fuerte reprimenda al imperialismo europeo y una afirmación de la resistencia y autonomía africanas. La batalla también consolidó el estatus de Menelik II como un líder astuto y poderoso, y aseguró la independencia de Abisinia durante el reparto de África por las potencias europeas.

La invasión de 1935

El plan para la invasión fue concebido por Benito Mussolini, el líder fascista que gobernó Italia desde 1922 hasta 1943. Mussolini veía la expansión imperial en África como una forma de aumentar el prestigio de Italia y consolidar su régimen en casa. Así, preparó cuidadosamente la invasión, acumulando un gran ejército y moderno equipo militar en la colonia italiana de Eritrea. La invasión comenzó el 3 de octubre de 1935, cuando las fuerzas italianas cruzaron la frontera desde Eritrea y Somalilandia italiana.

La invasión se planificó cuidadosamente. Los italianos desplegaron alrededor de 500,000 soldados, en su mayoría reclutados entre italianos y colonos eritreos y somalíes, apoyados por una moderna fuerza aérea y blindados. Se utilizaron medios de propaganda masiva para fomentar el apoyo de la población italiana a la guerra, presentándola como una misión civilizatoria y como una revancha por la derrota italiana en la Batalla de Adua en 1896.

A pesar de la resistencia etíope, los italianos avanzaron rápidamente gracias a su superioridad numérica y tecnológica. Utilizaron armas químicas como el gas mostaza, prohibido por la Convención de Ginebra, a la que Italia era signataria.

En noviembre de 1935, las fuerzas italianas capturaron la ciudad de Makale antes de avanzar hacia la capital, Addis Abeba. A principios de 1936, las fuerzas etíopes intentaron lanzar una ofensiva para detener el avance italiano, pero fueron derrotadas en la Batalla del Lago Ashangi.

La Batalla del Lago Ashangi

La Batalla del Lago Ashangi, librada en marzo de 1936, fue uno de los principales enfrentamientos en la Segunda Guerra Ítalo-Etíope. Este conflicto significativo fue uno de los intentos finales de las fuerzas etíopes para resistir el avance italiano durante la invasión de Abisinia.

Al darse cuenta de la gravedad de la amenaza italiana, el Emperador Haile Selassie de Etiopía movilizó todas las fuerzas disponibles para un contraataque en un intento de cambiar el rumbo de la guerra. La estrategia de Haile Selassie se basaba en la esperanza de que un ataque masivo pudiera romper las líneas italianas y cambiar la marea de la guerra a su favor.

El 2 de marzo de 1936, las fuerzas etíopes lanzaron un gran ataque contra las posiciones italianas alrededor del Lago Ashangi. La ofensiva fue planeada para coincidir con el fin del período de lluvias, lo que se esperaba dificultaría las operaciones de la fuerza aérea italiana.

El plan de batalla etíope dependía de la coordinación de varias fuerzas para atacar simultáneamente al ejército italiano desde varias direcciones. Sin embargo, la falta de comunicaciones eficaces y una serie de errores estratégicos resultaron en un ataque descoordinado.

Las fuerzas italianas, bajo el mando del Mariscal Pietro Badoglio, estaban bien preparadas y respondieron con fuerza. La fuerza aérea italiana, con su dominio del cielo y el uso de gas mostaza, jugó un papel crucial en la repulsión del ataque etíope. Después de varios días de intensos combates, las fuerzas etíopes fueron obligadas a retirarse, habiendo sufrido pérdidas significativas.

La Batalla del Lago Ashangi marcó efectivamente el fin de cualquier esperanza significativa de resistencia organizada etíope contra la invasión italiana. Aunque la guerra no terminó oficialmente hasta la captura italiana de Addis Abeba en mayo de 1936, la batalla aseguró la victoria italiana en el conflicto y allanó el camino para la creación del Imperio Italiano en Abisinia.

La toma de Addis Abeba

Tras la derrota etíope en la Batalla del Lago Ashangi en marzo de 1936, el camino hacia Addis Abeba estaba esencialmente abierto para las fuerzas italianas. A principios de abril, las tropas italianas comenzaron a avanzar hacia la capital, cubriendo la distancia con una velocidad impresionante gracias a su superioridad técnica y táctica.

Para el 2 de mayo, las fuerzas italianas se habían acercado tanto a la ciudad que el Emperador Haile Selassie decidió abandonar la capital. Fue una decisión difícil, pero necesaria para evitar el asedio y la posible destrucción de la ciudad. El emperador y su séquito se dirigieron al sur, con la intención de continuar la lucha desde otras regiones del país.

El 5 de mayo de 1936, las fuerzas italianas entraron en Addis Abeba sin encontrar resistencia significativa. La entrada en la ciudad fue un acontecimiento importante, simbolizando la victoria de Italia en la guerra. Ese mismo día, desde Roma, Benito Mussolini proclamó la creación del Imperio Italiano, con él mismo como emperador.

Reacciones

La comunidad internacional condenó la invasión italiana. La Sociedad de Naciones impuso sanciones económicas a Italia, pero éstas resultaron ineficaces y no se aplicaron completamente. Gran Bretaña y Francia, en particular, estaban más preocupadas por la amenaza alemana y no deseaban alienar a Italia. La inacción de la Sociedad de Naciones frente a la invasión de Abisinia es vista a menudo como un fracaso de la diplomacia de entreguerras, y un preludio del desorden internacional que conduciría a la Segunda Guerra Mundial.

Tras la captura de Addis Abeba, la resistencia etíope continuó en forma de guerrilla, pero la ocupación italiana se mantuvo hasta 1941, cuando las fuerzas británicas y etíopes lograron expulsar a los italianos durante la Campaña del África Oriental en la Segunda Guerra Mundial.

¿Eres Historiador y quieres colaborar con revistadehistoria.es? Haz Click Aquí

Publicaciones Similares

Un comentario

  1. Muy buen articulo. Solo una duda: Mussolini no podia proclamarse Emperador ya que Italia (una monarquía) contaba con un Rey (Victor Emanuel III) de la dinastía Saboya. Creo que el que fue proclamado Emperador fue ese Rey. Saludos.

Deja una respuesta