El Gran Duque de Alba y la conquista de Portugal

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Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, conocido como el Gran Duque de Alba, nació en Piedrahíta, el 29 de octubre de 1507. A pesar de ser un noble con una excelente educación, destacó por otro aspecto: su carrera militar. Con apenas 17 años recibió su bautismo de fuego contra los franceses en Fuenterrabía.

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Es catalogado por muchos como el general y consejero más importante del emperador Carlos V y del rey Felipe II de España. Luchó y defendió Viena contra los turcos en 1531 y más tarde tuvo una notable participación en la toma de Túnez. Sus hazañas militares y destreza política le ganaron la confianza del reino, por lo que en 1542 tuvo a su cargo la exitosa defensa de la frontera española contra los franceses.

El Gran Duque de Alba y la conquista de Portugal

El Gran Duque de Alba participaría posteriormente en la campaña española contra los protestantes alemanes que tuvo su victoria en Mühlberg, año 1547. En 1555, luego de una serie de intrigas en la corte española fue enviado a Italia con el título de virrey de Nápoles y capitán general de Milán, territorios que defendió cabalmente contra los ataques franceses y de la Santa Sede en tiempos de Paulo IV.
Más tarde fue trasladado por orden real a los Países Bajos, primeramente como capitán general y luego como gobernador. Una triste historia le marcaría para siempre al Gran Duque de Alba en los Países Bajos, detrás de lo que se denominó el Tribunal de los Tumultos, artífice de un gran número de ejecuciones de nobles protestantes luteranos.
La carnicería llevada a cabo por el Gran Duque de Alba en los Países Bajos hizo que el rey Felipe II lo destituyera de su puesto y sus nobles títulos. Tras perder el reconocimiento de la corte le sobrevino un período de destierro en Uceda. Sin embargo, la fama militar del legendario patriota español le valió para que en 1580 el rey lo llamara ante sí para encargarle la difícil tarea de la conquista de Portugal.
Tenía entonces 72 años, maltratado por el tiempo y las batallas, pero con el mismo ímpetu de siempre asumió la nueva encomienda de su majestad. Se dirigió hacia Badajoz, donde se realizaban los preparativos militares para enfrentar a Antonio, prior de Crato y principal rival de Felipe II.
Fue así que en el verano de 1580, 40.000 hombres al mando del Gran Duque de Alba penetraron a Portugal por Alentejo, prácticamente sin resistencia enemiga. En agosto se encontraba a las puertas de Lisboa, la ciudad totalmente sitiada pero con una feroz resistencia por parte del prior de Crato. No obstante, las defensas lusas fueron superadas y la ciudad cayó en manos españolas rápidamente.
A partir de entonces y hasta la primavera del año siguiente, fecha en la que Felipe II tomó posesión del reino, Fernando fungió como administrador tras la conquista de Portugal., la salud del septuagenario héroe nacional se comenzaba a deteriorar y para otoño de 1582 se agudizó en un estado terminal. No pudiendo resistir más, el Gran Duque de Alba perdió la batalla contra la vida el 11 de diciembre del propio año, con 75 años de edad.

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