El Culto privado en Roma. Los Dioses Domésticos
Aparte de la religión pública, las familias romanas rinden culto a distintas divinidades para que les protejan sus propiedades y la salud y el bienestar del grupo familiar. Cada familia tiene su culto, de los que es sacerdote el pater familias.
Cada Curia tiene también su culto común, que dirige el Curión. El vínculo de unión de las familias serán los sacra gentilicia. Cuando un culto familiar trascendía al ámbito nacional, los sacerdotes de esa divinidad debían ser elegidos de entre los miembros de dicha familia.
El Culto privado en Roma: LOS LARES
Los lares están pintadas en la pared, con aspecto alegre y jovial, con signos de abundancia en sus manos, y coronados de vegetación. También aparecen estatuillas en pequeños templetes, que en ocasiones eran portátiles.
También en cruces de calles se colocaban las imágenes de los lares, sobretodo en las fiestas Compitalia. A la entrada del invierno, los campesinos colgaban sus aperos en estos templos e inmolaban a los lares cerdos cebados.
En las calendas, nonas e idus, el día de la luna nueva y de los aniversarios se honra a los lares de forma especial, con sacrificios y guirnaldas de flores. Al menos una vez al mes se quemaba incienso y libaba vino. Sólo aparecen sacrificios sangrientos excepcionalmente.El Culto privado en Roma: LOS DIOSES PENATES
Son dioses protectores del hogar, junto al lar y el genius, garantizando el derecho y deberes de la hospitalidad. Las imágenes de los penates se conservan en el interior de la casa, en el Tablinum, junto al cual ardía siempre una llamita. En muchas casas las imágenes de los penates son pinturas en la cocina. Otras familias les dedican un santuario retirado. Se admiten entre los dioses penates a otros dioses, como Júpiter, Ceres, Marte, etc. Se les ofrecía pequeños sacrificios en días señalados.
Su altar es el hogar en el que se preparan los alimentos, aunque otras veces sus imágenes se colocan delante del penus, cerca del hogar. Aparecen dos penates; uno protege la comida y el otro la bebida. Cuando la familia se dispone a comer, el padre ofrece a los penates las primicias de los alimentos. La sal y la harina son ofrendas comunes. Invocando los penates el padre moribundo hace las últimas recomendaciones al hijo y le transmite el patrimonio familiar, y en nombre de ellos el hijo toma la responsabilidad de la casa. En caso de que la familia emigre los penates también.
El Culto privado en Roma: EL GENIUS
El genius es el numen tutelar sobre los hombres y las cosas. Cada hombre tiene su genio que, como dios tutelar, vigila sus actos y lo acompaña desde su nacimiento. Suscita las necesidades naturales del individuo o agrupación. Se invoca sobre todo en ceremonias nupciales.
Preside la generación y se manifiesta, sobre todo, el día del nacimiento y determina el carácter y la condición de cada persona. Nace y muere con cada hombre, cerniéndose sobre el sepulcro y permaneciendo como espíritu bueno o malo. El culto es sencillo: en el aniversario del nacimiento, se le obsequia vino, flores, incienso, acompañado de danzas en torno del ara. El genio se representaba por una serpiente normalmente, aunque los genius de pater familia y publicus tenían sus propias representaciones. Toda reunión, agrupación, asociación, está colocada bajo la protección de un genio especial.
El Culto privado en Roma: DIOSES MENORES DE LA CASA
En torno a cada casa hay una serie de diosecillos, de los cuales el nombre define la función que desempeñan. Cada parte de la casa necesita un dios especial: Forculus preside y guarda los batientes, Limentinus protege el dintel y el umbral o Carna, que vela las entradas y salidas de los miembros de la casa. El suelo de la casa era morada de los fantasmas, lemures, que se manifestaban los días 9, 11 y 13 de mayo, días de mal agüero. El techo de la casa tenía un elemento sobrenatural: el impluvium, por donde entraban los seres anormales y no mortales.
Como dioses protectores de la economía doméstica estaban Pecunia, que procuraba ganancias y protegía el dinero, además de Esculano y Argentino.
El Culto privado en Roma: DIOSES DE LA HACIENDA
En las villas habitaban los mismos dioses domésticos que en las casas. El dueño de la hacienda acude a los dioses cuando su finca ha quedado impura, cuando desea una buena cosecha y la prosperidad en sus ganados, por medio de ofrendas o votos anuales a Marte Silvano, o con la ofrenda de una libra de carne del rebaño y una vasija de vino a Júpiter. Puede ser también un sacrificio expiatorio de un cerdo al dios o a la diosa que preside el bosque. La divinidad de la tierra será Ceres, ésta junto con el cielo, Iouem deben actuar según la fase en que se encuentre la cosecha.
Autor: Alejandro Pradas para revistadehistoria.es
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