El año de los cuatro emperadores

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Para la historia del Imperio Romano, tal vez no hubo un año más caótico y sangriento  como lo fuera el año 69 D.C. Durante este periodo, se sucedieron en Roma hasta cuatro emperadores que provocaron una gran inestabilidad y una guerra civil que no se había visto en el imperio desde las guerras entre Julio César y Pompeyo durante la República.

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Estos cuatro emperadores fueron Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano, que finalmente se asentaría en el trono e iniciaría en Roma una nueva dinastía; la Flavia.

El año de los cuatro emperadores

En el verano del año 68 el emperador Nerón se suicidó, siendo último emperador de la dinastía Julio-Claudia y que había protagonizado un reinado tiránico y despótico, donde ordenó muchas ejecuciones de senadores y otras personas a las que consideraba enemigos, entre los que estaban su propia madre y esposa.

Para ese año 68  la situación era insostenible y los levantamientos contra Nerón en la Galia, Hispania y Germania, se iban sucediendo, además de la rebelión que había estallado en Judea el año anterior. En Roma también el descontento de la población creció considerablemente. El Senado ya no pudo contenerse más y llegó declarar al emperador persona no grata y enemigo de la ley. Tampoco ya la Guardia Pretoriana podía proteger por más tiempo al emperador. Nerón no tuvo más remedio que huir de Roma y se suicidó en una de sus villas.

El gobernador de la Hispania Tarraconense, Galba, se había revelado contra Nerón y fue reconocido por el Senado emperador. Su reinado se inició  el 9 de junio del 68 tras el suicidio de Nerón. Sin embargo, la situación para Galba no era estable. Muchos lugartenientes de las provincias del imperio no lo reconocieron como emperador. Además, el anciano emperador, cometió algunos graves errores como ejecutar a las personas que habían pertenecido al círculo cercano de Nerón. Tampoco supo ganarse ni a la Guardia Pretoriana ni a las tropas que estaban esparcidas por el imperio. Su política económica, muy avara con el fin de sanear las arcas del imperio, hizo que muchos sectores del ejército estuvieran descontentos como los pretorianos al no recibir las recompensas prometidas por Galba antes de subir al trono.

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El enfado entre las tropas que estaban en las fronteras se hizo tan grave, que a comienzos de enero del 69 en la Germania Inferior, las legiones allí acantonadas traicionaron a Galba y proclamaron emperador a su legado, Aulo Vitelio. A la vez, el gobernador de la Lusitania, Salvio Otón, se sintió traicionado por Galba porque esperaba que este lo adoptara como su sucesor debido a su ayuda prestada durante los levantamientos. Sin embargo, el hombre adoptado por Galba fue Pisón Liciniano, su compañero de gobierno.

Otón, debido a la no adopción, decidió ir contra el emperador. Aprovechó que los pretorianos estaban disgustados por la avaricia de Galba para utilizarlos como arma contra él. Así, el 15 de enero, Galba y Pisón fueron asesinados por los pretorianos y Otón fue reconocido emperador.

Galba había reinado durante siete meses, Otón gobernaría durante tres. Fue reconocido por el Senado y por todas las provincias, salvo aquellas que eran fieles a Vitelio, como era el caso de Hispania o la Galia. Al contrario que su antecesor, Otón era mucho más inteligente, pero de igual manera, contó con muchos problemas que hacían que fuera difícil mantener el trono.

Su principal enemigo era Vitelio, al que sus tropas le seguían considerando emperador. Comandó sus legiones hacia el sur desde Germania incluso antes de que Galba fuera asesinado. Otón trató de alcanzar la paz con él, pero no tuvo éxito en las negociaciones. Otón reunió a su ejército y trató de cortarle el paso a Vitelio y a sus tropas. La lucha sería en suelo italiano en el mes de abril. Ambas fuerzas estaban igualadas, pero las de Vitelio estaban mejor adiestradas. Otón fue derrotado en la batalla de Bedriacum el día 14, suicidándose al día siguiente. Una vez más, las provincias y el Senado reconocieron a un nuevo emperador, Vitelio.

En diez meses, Roma había tenido tres emperadores, pero no acababa con Vitelio ese año frenético lleno de guerras y de vaivenes políticos. La inestabilidad continuó. Si Galba había pecado de avaro y de controlar de manera extrema el gasto, con Vitelio pasó exactamente lo contrario. Llevó al estado a la bancarrota, no dejó de organizar fiestas y banquetes. Sus tropas cayeron en la más absoluta indisciplina, llegando incluso a cobrarse del pueblo romano las pagas que no les concedía el nuevo emperador mediante disturbios y saqueos. Además, Vitelio llevó a cabo una dura represión contra las tropas que habían apoyado a Otón.

Las tropas de Oriente juraron fidelidad a Vitelio en un primer momento, pero las medidas represivas y crueles del nuevo emperador provocaron que en esa zona, comenzara a fraguarse una conspiración para derrocar a Vitelio y poner en su lugar a Vespasiano. Este había acudido a Judea dos años antes al mando de cincuenta mil hombres para sofocar la revuelta de los celotas y ahora sus tropas y sus simpatizantes, le juraban fidelidad como emperador.

En julio, Vespasiano fue a Alejandría, dejando el mando de Judea a su hijo Tito. En esta región, cortó la línea de suministros de cereales que debían de ir para Roma y así vencer a Vitelio por dejarle sin recursos. Esta acción, hizo que en el Danubio, las legiones romanas se sublevaran a favor de Vespasiano y marcharan hacia Roma para someter a Vitelio.

Cuando Vitelio logró reunir sus fuerzas, acudió a enfrentarse con las legiones del Danubio, de nuevo el lugar estaba cerca de Cremona, donde él había derrotado a Otón. A pesar de tener más fuerzas, Vitelio salió derrotado en esta ocasión. Aún le quedaban tropas para tratar de detener a las fuerzas enemigas en los Apeninos, pero fracasó de nuevo.

Vitelio renunció al poder a cambio de que se le perdonara la vida. El acuerdo fue aceptado, pero en ese momento entró en acción la Guardia Pretoriana, que no deseaba a Vespasiano como emperador por miedo a sus represalias y a deponerlos. Mataron al hermano de Vespasiano, Flavio Sabino y asediaron el Capitolio donde se habían atrincherado los partidarios de Vespasiano, que continuaba en Alejandría.

Las tropas del Danubio llegaron a Roma y acabaron por derrotar a los últimos partidarios de Vitelio y este también acabó muriendo durante el enfrentamiento. Los soldados dominaron Roma y comenzaron a realizar crímenes y saqueos. El Senado invistió a Vespasiano como emperador, pero este aún estaba ausente y en Roma reinaba el caos. Solamente la llegada de Muciano en diciembre, lugarteniente de Vespasiano, con tropas de refuerzo, logró restablecer por fin el orden en Roma e imponer la disciplina entre las tropas que se habían desmadrado.

Vespasiano llegó a Roma como emperador en el verano del año 70. De esta manera, tras este año frenético en el que el imperio vivió una verdadera guerra civil y donde cuatro hombres se fueron masacrando y robándose el poder, comenzó en Roma el reinado de la dinastía Flavia, que duraría veintiséis años con los reinados de Vespasiano y posteriormente sus hijos Tito y Domiciano.

Autor: Danni Móstoles para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

KOVALIOV, S.I.: Historia de Roma. Madrid: Akal, 1992.

LE GALL, J y LE GLAY, M.: Imperio Romano. El Alto Imperio, desde la batalla de Actium hasta la Muerte de Severo Alejandro (31 A.C – 235 D.C). Madrid: Akal, 1995.