Don Blas de Lezo en Orán

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Don Blas de Lezo llevó a cabo una de sus intrépidas acciones tras la expedición española a Orán de 1732. En aquel año una fuerza española compuesta por veintiséis mil hombres a bordo de 535 buques de transporte desembarcó en la cala de Mazalquivir, y al tomar esa ciudad, los defensores de Orán decidieron huir a pesar de contar con una ciudad amurallada y guardada por cinco castillos.

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Sin embargo, las potencias berberiscas se coaligaron para entre todas poder reconquistar Orán atacándola por tierra y bloqueándola por mar. Pero no contaban con Don Blas de Lezo, el cual partió desde Cádiz hacia Orán con dos navíos, el Princesa y el Real Familia, a los que se les unieron otros cinco mas. En un periquete burló el bloqueo berberisco e introdujo en la ciudad sitiada los suministros que tanto necesitaba.

Don Blas de Lezo en Orán

El 7 de febrero de 1733  decidió dar caza a la nave capitana de la escuadra berberisca, un navío de 60 cañones con 300 soldados turcos a bordo, que ante el fuego de Don Blas de Lezo inició su retirada a la fuerza de sus velas. Lezo los persiguió hasta la ensenada de Mostagán, donde el buque berberisco se refugió, confiado en que la entrada estaba protegida por dos castillos y 4.000 hombres.

Pero no contaban con la intrepidez de Don Blas de Lezo, el cual entró a saco en la ensenada a pesar del intenso fuego que recibía de las baterías costeras de ambas bandas. Cuando el escaso calado de la ensenada impidió a su navío acercarse mas al enemigo, decidió botar sus botes y lanchas y atacarlo con ellos.

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Don Blas de Lezo en Orán. Jabeque español frente a dos galeotas corsarias argelinas

El buque enemigo, de nombre Argel, recibió el apoyo adicional de una galeota berberisca, que disparaba agazapada tras unos escollos, aún así Don Blas de Lezo consiguió dejar a la nave capitana enemiga sin aparejos, medio inundada y volcada, mientras los hombres Lezo la incendiaban y se llevaban sus banderas como trofeo.

A raíz de esta acción, y tras otros cincuenta días de patrulla, que casi le cuestan la salud (recordemos que ya estaba manco y cojo), Don Blas de Lezo fue ascendido a Teniente General de la Armada.

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