Chopin y Szpilman: la conjunción entre dos épocas

Chopin y Szpilman: la conjunción entre dos épocas

Cuando en 1849 falleció en París el pianista polaco Fréderic Chopin las revoluciones europeas de 1848 ya habían sido sofocadas por la reacción conservadora, precisamente en Francia inició dicha oleada revolucionaria, como diría Hobsbawm este fue el país clásico de la revolución europea del siglo XIX, así lo señaló en su obra de juventud “La era de la revolución 1789-1848”[1].

Precedentemente en 1830 tuvo lugar otra oleada revolucionaria, que había iniciado en Francia y se extendió por los principales estados europeos y fue en esta coyuntura donde Chopin ensalzó su espíritu patriótico en aras de la independencia de su pueblo que históricamente venía siendo sojuzgado por los imperios ruso y alemán.

Por ende la composición de sus “Nocturnos” como expresión del movimiento del romanticismo que desafiaba cánones tradicionales; Chopin como consagrado antimonárquico, primero desde su exilio en Viena y luego desde París apoyó la insurrección polaca contra las tropas de ocupación rusas, en ese sentido su obra representa una página en la historia de un pueblo históricamente subyugado.

Chopin y Szpilman: la conjunción entre dos épocas

Si nos atenemos a la tesis de que la historia es cíclica, la invasión de Polonia por el ejército alemán representó el prólogo de la Segunda Guerra Mundial lo que supuso un nuevo periodo de penurias para el pueblo polaco, pero de las épocas de represión siempre se reaviva el deseo de libertad encarnado en los valores más democráticos.

En este caso Władysław Szpilman el pianista que interpretaba magistralmente las obras de Chopin ayudó a mantener vivo el espíritu revolucionario de su pueblo. Así lo podemos constatar en la película “El pianista” estrenada en 2002, donde el director Roman Polanski recrea la atmosfera de guerra, opresión y supervivencia del pianista judío que es famoso por su música; de igual manera Szpilman en sus memorias publicadas después de finalizada la guerra en la obra titulada “El pianista del gueto de Varsovia”[2], narró su experiencia como en el gueto de Varsovia, la insurrección del mismo y la “liberación” de su ciudad por los soviéticos,  es importante matizar la palabra “liberación” porque como bien sabemos realmente un régimen reemplazó a otro régimen.

Esta comparación entre dos épocas y dos hechos históricos nos ayuda a comprender como las condiciones materiales de existencia de un pueblo influyen sobre las ideologías de los sujetos sociales; esta vez el artista percibió la miseria de su pueblo y la expresó en su obra musical.

La interpretación materialista de la historia nos permitiría entonces comprender los procesos sociales en su justa medida para entender que los conflictos del pasado y del presente tienen su origen en la injusticia material; tanto las guerras entre naciones, así como la miseria de las mayorías son la expresión de la contradicción entre el capital y el trabajo; a este respecto volver a la sociología de Marx es la base para una historiografía crítica.

Autor: Mauricio Barajas Santos, Licenciado en Ciencias Sociales para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

[1] Eric Hobsbawm, La era de la revolución: 1789-1848 (Buenos Aires: Paidós/Critica, 2007),

http://resistir.info/livros/hobsbawm_la_era_de_las_revoluciones_1789_1848.pdf

[2] Wladyslaw Szpilman, El pianista del gueto de Varsovia (Madrid: Amaranto Editores, S.L., 2001) https://catrinandante.files.wordpress.com/2013/01/szpilman-wladyslaw-el-pianista-de-gueto-de-varsovia.pdf

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