Breve historia del Púrpura, el color del Poder

El púrpura el color más escaso en la naturaleza, fue desde tiempos antiguos asociado a la realeza, el prestigio y la sacralidad. El uso de vestimentas púrpuras fue limitado a a soberanos, papas y las élites del poder. Su obtención fue difícil, dándole un valor aún más elevado.

La extracción del color púrpura a través de las secreciones de caracoles marinos Murex tiene sus orígenes en Creta, durante el periodo minoico medio-tardío (XX-XVII aC), si bien fueron los fenicios quienes alcanzaron la fama con sus telas y paños púrpuras por todo el Mediterráneo. Los fenicios grandes navegantes y comerciantes de la antigüedad, alcanzaron popularidad gracias a la púrpura de Tiro (el término fenicio, en griego, “phoinix” significaba color púrpura).


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Breve historia del Púrpura, el color del Poder

Las telas y vestidos de las mujeres de Tiro empezaron a ser reclamados por itálicos y griegos. Así la gradual colonización por el Mediterráneo occidental tenía un fin económico: nuevas plazas donde comerciar y especialmente donde extraer más cantidades de Murex. En las costas de Fenicia los caracoles fueron extraídos al menos desde el siglo XV aC, destacando Tiro y Sidón.

En un principio abundantes, los moluscos empezaron a escasear en las orillas del Líbano y los fenicios se vieron obligados a buscar nuevos centros productivos, destacando el norte de África (Mogador, Djerba), el sur de la Península Ibérica (Almuñécar, Toscanos..), Libia o Creta. El proceso de producción era una tarea muy costosa y desagradable. Se necesitaba recolectar miles y miles de caracoles que se mantenían vivos en estanques o piscinas artificiales. Luego se machacaban los animales hasta convertirlos en una masa pastosa. Cuando había suficiente cantidad se llenaba el estanque de sal y se dejaba secar al sol durante unos 10 días. Los estanques desprendían un tremendo olor apestoso que se hizo famoso. Las instalaciones solían estar alejadas de las zonas pobladas. Para teñir una pequeña pieza de ropa se necesitaban centenares de miles de moluscos. La demanda superaba la oferta y el precio de los tintes pasó a ser desorbitado. Su valor era mayor que el oro. Una de las cualidades más apreciadas de este tinte es que no se decoloraba.

Hubo dos tipos de tintes principales el Azul Real (extraído de Murex Trunculus) producía una tonalidad púrpura azulada, mientras que el llamado Púrpura de Tiro (extraído de Murex Brandaris) tenía una tonalidad púrpura rojiza, y era aún más apreciado. Pronto soberanos como Ciro el Grande, Alejandro Magno o todos los reyes ptolemaicos de Egipto incorporaron la toga púrpura en su uniforme real. En Roma, las togas púrpuras fueron el mayor símbolo de poder y prestigio junto con la seda china. Además era símbolo de buen augurio. La púrpura no solo era prohibitiva debido a su precio sino que a veces su uso está restringido por la ley (Sumptuariae Leges). En el Imperio las restricciones se incrementaron y hacia el siglo III-IV solamente el emperador podía llevarlo: una capa púrpura de Tiro con hilo de oro.

El púrpura fue símbolo de los emperadores y emperatrices del Imperio Bizantino. Las emperatrices daban a luz en una cámara especial del Gran Palacio imperial de Constantinopla donde las colchas eran púrpura claro y el color de paredes y suelo eran de pórfido (roca púrpura oscuro). Los porfirogenetas o “nacidos en la púrpura” nacían en esta cámara y eran los herederos dinásticos, los niños nacidos después de que el padre fuera coronado emperador. Con el tiempo la expresión se aplicó a todos los niños nacidos de padres prominentes. La Iglesia católica siguió este modelo y la Curia Romana adoptó el púrpura de Tiro para las vestimentas del Papa y los cardenales. También se convirtió en color litúrgico de la cuaresma y el adviento. La técnica de elaboración se perdió tras la toma turca de Constantinopla (1453). La recolección de Murex se había abandonado y los cardenales pasaron a vestir carmín de grana (valioso pigmento rojo extraído del insecto Kermes). El Papa vistió de blanco desde Pío V, mientras obispos y arzobispos pasarían a vestir púrpura imitación, mezcla de grana e índigo.

Pese a esto el gusto por el púrpura se mantuvo entre los monarcas, destacando Elizabeth I (1558-1603) de Inglaterra, que restringió su uso a ella misma y la familia real. Catalina la Grande ( que reinó entre 1762-1796) también llevaba un majestuoso vestido púrpura.

En otras culturas el púrpura también fue asociado con el poder y la exclusividad. En América, civilizaciones preincaicas como la Nazca extraían tintes purpúreos de moluscos. Mayas y aztecas utilizaban el púrpura en ceremonias religiosas y en sus ideogramas como símbolo real. Los textos del periodo moderno indican un extenso uso de tintes púrpuras en la región centroamericana (caracol Plicopurpura Pansa), una tradición que ha perdurado hasta hoy en los tintoreros mixtecos, con técnicas de extracción de la sustancia que no dañan al propio caracol. En Japón, el púrpura tendrá una simbología real con valores de prestigio y virtud. El púrpura se fabricaba a través de las raíces de la planta Murasaki, aunque su difícil cultivo lo hacían un bien escaso. El púrpura oscuro Fuka-Murasaki estaba prohibido para el pueblo. En China, inicialmente poco apreciado, empezará a ganar espacio entre la nobleza hasta tal punto de quedar asociado al emperador y hijo del cielo, donde se encuentra el Palacio Celestial o Estrella Púrpura. Cabe mencionar los restos encontrados de púrpura Han, pigmento artificial.

En el siglo XIX el púrpura experimenta un auge en Occidente, es la llamada “Década Malva” (1850-1860’s). Extraído anteriormente del guano (Muréxida) y de líquenes (Púrpura francés) W.H. Perkin descubre el primer tinte sintético de la historia, facilitando su producción industrial. La nueva fabricación a gran escala produjo una auténtica fiebre malva entre la aristocracia europea, sobre todo en Inglaterra, donde incluso la reina Victoria se puso un vestido teñido de malva para ir a la Royal Exhibition de 1862.

La asociación del púrpura con la realeza ha continuado hasta hoy si bien de forma más discreta. El color ha adquirido nuevas simbologías: contracultura, psicodelia, cambios sociales. Fue uno de los colores de las sufragistas y es hoy el color insignia del movimiento feminista.

Autor: David Selva Corominas para revistadehistoria.es

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Bibliografía:

La púrpura fenicia

PÚRPURA, EL COLOR DE LOS REYES

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/purpura-fenicia-tinte-mas-preciado-antiguedad_12851

https://domus-romana.blogspot.com/2018/04/purpura-el-color-del-lujo-en-la-antigua.html

A History of the Colour Purple

https://www.ancient.eu/Tyrian_Purple/

https://www.ancient.eu/books/0521795435/

De malva, rojo y azul