Batalla de Alia, los galos derrotan a Roma
Batalla de Alia
Un ejército formado por 20.000 romanos al mando de Quinto Sulpicio esperó a los galos en las proximidades del río Alia. Los romanos, que aún combatían al modo de la falange griega, colocaron a sus hoplitas pesados en el centro, con los soldados peor armados en los flancos. El resultado fue que ante la poderosa acometida de los galos, el centro resistió, pero los flancos cedieron, siendo los romanos rodeados y sufriendo una tremenda derrota.Consecuencias de Alia
Los supervivientes de la batalla huyeron a Roma, distante apenas 15 kilómetros, y extendieron el pánico. Con el ejército derrotado, los romanos no pudieron defender la ciudad y se atrincheraron en el Capitolio. Allí resistieron los ataques galos, mientras la ciudad era saqueada e incendiada (perdiéndose toda la historia romana escrita hasta ese momento). Los galos no pudieron tomar la colina del capitolio, incluyendo el famosos ataque nocturno frustrado por los graznidos de los gansos del capitolio (consagrados a Juno), que alertó a sus defensores.
«Vae Victis»
(«Ay de los derrotados»)
En ese momento llegó un ejército romano de refuerzo, al mando de Marco Furio Camilo, que antes de lanzar el ataque que expulsaría a los galos de Roma exclamó:
«No es el oro, sino el acero, lo que recupera la patria.»
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