Alfonso I «el batallador» (Primera Parte)
Alfonso I «el batallador», Infancia y juventud
Antes de consolidarse como monarca, Alfonso I «el batallador» pasó su juventud en el Monasterio de San Pedro de Siresa en el Valle de Hecho bajo la tutela de los agustinos. Dentro de aquellas frías paredes, Alfonso aprendió a seguir los dogmas de la fe cristiana dictados por sus canónigos y una clara influencia del espíritu cruzado francés, además de formarse en letras y asuntos militares gracias a las enseñanzas de un señor feudal de nombre Lope Garcés El Peregrino. Como infante le correspondía el señorío sobre Luna, Biel o Bailo en Aragón.
Alfonso I «el batallador». Su ascenso al trono y el matrimonio con Urraca I de León
Alfonso I «el batallador» llegó a ser Rey casi por casualidad. Con la muerte de Sancho Ramírez, su hermanastro Pedro llegó al trono de Aragón en el que se estableció diez años (1094-1104) hasta su fallecimiento en el Valle de Arán. Pedro, sin descendencia con su segunda esposa, y al haber perdido en vida a los dos hijos de su primer matrimonio, cedió el reino de Aragón y Pamplona por derechos familiares a Alfonso. Se decía del nuevo monarca que era un hombre de carácter fuerte, ambicioso y polifacético; como así demuestran las decisiones militares, diplomáticas o religiosas durante su reinado. Se casó con Urraca I de León, ya viuda de Raimundo de Borgoña, y su situación matrimonial posteriormente enfrentaría a ambos contra un clero francés que se oponía a aquella consorte real por miedo a perder privilegios concedidos durante el matrimonio anterior de Urraca. No solo el clero de más allá de los Pirineos se opuso al matrimonio, pues también lo hizo el propio hijo de Urraca, Alfonso Raimúndez, que veía una clara pérdida de sus derechos al trono, además del temor por pérdida de poder del conde Gómez González y otros señores feudales de la propia corte. En los términos de su matrimonio dejó claras sus pretensiones a gobernar como Rey de Castilla.
Alfonso I «el batallador». Las primeras grandes victorias de su Reinado
sus primeras medidas como monarca fueron la fortificación de los castillos del reino, y en el año 1106 dio comienzo la primera batalla de relevancia de su reinado. Alfonso I «el batallador» tomó Ejea de los Caballeros (Zaragoza), que según la crónica de Jerónimo de Zurita, cuenta, en sus Anales de la Corona de Aragón, lo siguiente:«lo primero que se acometió fue poner cerco sobre la villa de Ejea, lugar principal a la frontera de Navarra dentro de los límites de la región antigua de los vascones, y ganóla a los moros… Y allí se afirma que en aquél lugar tomó (Alfonso) el título de emperador»
Aquel acontecimiento supuso poco después las victorias de Tauste y Sádaba, incorporando los territorios al Reino de Aragón. En Sábada, incluso, ordenó construir un castillo que terminó de verse en el año 1125.
Un año después de la toma de Ejea, Alfonso I se hizo con las sierras y cañones de Hoya de Huesca y las tierras desérticas de Monegros. En 1097 tomó Tamarite y San Esteban, haciendo crecer su reinado tomando el relevo de su padre y su hermanastro Pedro I.
Alfonso I «el batallador». La Guerra Civil entre Alfonso y Urraca
Alfonso comenzó a ganarse la fama y la reputación, y sus andanzas no tardaron en quedar reflejadas. Se declaró así mismo Imperator Totuis Hispanae (Rey y Emperador de Castilla, Toledo, Aragón, Pamplona, Ribagorza y Sobrarbe) Aquella autoproclamación, además de los detractores y opositores a la hegemonía de Alfonso, se tradujo en una Guerra Civil entre los partidarios de Urraca y los del nuevo Imperator. La revuelta fue cruelmente sofocada por parte del Batallador que, apoyado por los condes portugueses bajo el mando de Teresa, hermana de doña Urraca, tomó ciudades castellanas y leonesas como Osma, Palencia, Burgos, Toledo u Orense.
«Me vi forzada a seguir la disposición y arbitrio de los grandes, casándome con el cruento, fantástico y tirano rey de Aragón…» Palabras de Urraca sobre Alfonso.
Fin de la Primera Parte.
Autor: Tito Batán para revistadehistoria.es
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