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Alejandría: La Joya del Mediterráneo Antiguo

Alejandría, fundada por Alejandro Magno en el año 331 a.C., se alza como uno de los testimonios más espectaculares de la antigüedad.

Esta metrópolis de la Antigüedad, construida en la región del delta del Nilo, en Egipto, abrió un nuevo capítulo en la historia de la humanidad por su notable contribución a la ciencia, la filosofía, las artes y la arquitectura.

Alejandría: La Joya del Mediterráneo Antiguo

Alejandro Magno, convencido de que su nuevo dominio necesitaba un centro administrativo y cultural, decidió construir Alejandría con una visión cosmopolita y encargó el proyecto a Dinócrates de Rodas, un arquitecto y planificador urbano muy destacado del periodo helenístico. Nacido alrededor del 400 a.C. en Rodas, una de las islas del Dodecaneso en el mar Egeo, Dinócrates es conocido principalmente por su asociación con Alejandro Magno.

Dinócrates se destacó por su creatividad e innovación. Su primer encuentro con Alejandro Magno es una anécdota famosa. Intentando llamar la atención del rey, Dinócrates se presentó ante él con planos para la remodelación de Monte Athos en forma de un gigantesco monumento humanoide esculpido en la montaña. Aunque este proyecto nunca se realizó, la audacia y la imaginación de Dinócrates impresionaron a Alejandro, quien lo nombró arquitecto jefe para su proyecto más ambicioso: la construcción de Alejandría.

Dinócrates planificó el diseño de la ciudad de Alejandría, que estuvo en marcado contraste con las típicas ciudades griegas, caracterizadas por sus calles estrechas y sinuosas. En su lugar, Dinócrates optó por un trazado en cuadrícula, con calles amplias y rectas que se cruzaban en ángulos rectos, un estilo que luego sería adoptado por muchas otras ciudades en todo el mundo.

Entre las construcciones más significativas de la ciudad, destacan dos templos de gran importancia: el Templo de Serapis y el Templo de Isis. El Templo de Serapis, también conocido como el Serapeum, albergaba la imagen del dios Serapis, una deidad sincrética que mezclaba aspectos de la religión egipcia y griega. En cuanto al Templo de Isis, se consideraba el santuario más importante dedicado a esta diosa en la ciudad. Estos templos, centros de adoración y estudio, demostraban la coexistencia y fusión de las culturas griega y egipcia en Alejandría.

El faro de Alejandría

La joya arquitectónica más emblemática de Alejandría, sin embargo, fue sin duda su famoso faro. El Faro de Alejandría, uno de los logros más extraordinarios de la antigüedad, es conocido como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Esta monumental estructura se construyó en el siglo III a.C. en la isla de Faros, cerca del puerto de Alejandría, y servía como una guía esencial para los navegantes que se dirigían hacia la bulliciosa metrópolis.

El faro fue encargado por Ptolomeo I Sóter, el sucesor de Alejandro Magno en Egipto, pero las fuentes históricas suelen atribuir su construcción a su hijo, Ptolomeo II Filadelfo. Fue diseñado por el arquitecto griego Sóstrato de Cnido, conocido por su habilidad para trabajar con grandes estructuras de piedra.

La torre del Faro de Alejandría se elevaba a una altura estimada de entre 120 y 137 metros, lo que la convierte en una de las estructuras más altas de su tiempo. Se describía como una torre escalonada de tres niveles: la base cuadrada, una sección octagonal en el medio y una sección cilíndrica en la cima. En la cima del faro se encontraba una estatua, posiblemente de Poseidón o Zeus, y se decía que la luz del faro podía ser vista a una distancia de hasta 50 kilómetros.

Además de su funcionalidad, el Faro de Alejandría se convirtió en un símbolo de la ciudad y un testimonio de su grandeza. Fue tan impresionante que su nombre, “Faros”, se convirtió en una palabra genérica para “faro” en varias lenguas, y su imagen apareció en monedas de la época.

El faro sobrevivió durante más de mil años, a pesar de los daños causados por varios terremotos, hasta que finalmente cayó en ruinas en el siglo XIV. Hoy en día, el sitio donde se encontraba está ocupado por la Fortaleza de Qaitbay, pero la memoria del Faro de Alejandría perdura en las narraciones históricas y en la imaginación popular como una de las maravillas más asombrosas de la antigüedad.

La Biblioteca de Alejandría

La Biblioteca de Alejandría es uno de los emblemas culturales más célebres de la antigüedad. Considerada el centro académico más importante de su época, era famosa por su enorme colección de rollos de papiro y por ser un centro de estudio e investigación sin precedentes.

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