Neuf-Brisach fue una de las últimas fortalezas que construyó el genial ingeniero Sébastien Le Prestre, Señor de Vauban, que al servicio de Luis XIV creó el “cinturón de hierro”, una serie de fortificaciones capaces de resistir cualquier asedio, que protegían las fronteras de Francia.
Neuf-Brisach, la fortaleza perfecta
Neuf-Brisach estaba situada en Alsacia, y su particularidad radica en que en su construcción se usó el denominado”tercer sistema de Vaubam”. Sus obras comenzaron en 1698, dado que el año anteriorbFrancia había perdido la fortaleza de Bresach, lo que dejaba indefensa la frontera entre Estrasburgo y Mulhouse. Vauban planeó una ciudad octogonal, con un diseño de fosos y baluartes tremendamente sofisticado. Así, situó terrenos despejados delante de los fosos, denominados “glacis”, que permitía a los defensores apuntar con calma a los asaltantes, mientras maniobraban a placer mediante caminos cubiertos en los bordes del foso defensivo. Vauban dispuso en todos los ángulos de la fortaleza, bastiones que estaban separados por fosos de 10 metros de anchura de la muralla principal, que a su vez estaba bastionada con artillería. Entre un bastión y otro de Neuf-Brisach, Vauban dispuso “revellines”, a una altura inferior del alto de la muralla, y estaban aislados del resto de la fortificación para que su toma no supusiera ninguna merma, estando los que protegían las puertas fuertemente artillados.Con respecto a las murallas de Neuf-Brisach, Vauban usó la tierra extraída del foso, de forma que la misma tierra absorbía las bombas enemigas sin destruir la muralla, que estaba tendida entre torre y torre y cubierta de árboles para ocultar la vista del enemigo.
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