Las Vestales romanas

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“Oh, madre Vesta, protégeme. Muchas han sido las acusaciones que se han vertido sobre mí. Muchos y muy graves los cargos presentados. Si siempre he llevado las manos puras a tus servicios secretos, haz esto ahora, que con esta criba sea capaz de sacar agua del Tíber y llevarlo a tu templo”.

Así nos introduce Valerius Maximus en el curioso milagro del que, según la tradición, fue capaz la Vestal Tuccia para demostrar a los magistrados que no había cometido uno de los mayores pecados de los que se podía acusar a una de estas sacerdotisas, el incestum, o sea, haber perdido la virginidad, un pecado condenado con una pena severísima.

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Según nos cuenta Valerius Maximus, la vestal, llevó agua desde el cercano Tíber hasta el templo de Vesta con un cedazo, sin que callera una sola gota al suelo, demostrando, de esta forma, que la diosa Vesta estaba de su lado y que era inocente de las acusaciones. Pero, ¿quiénes eran estas Vestales?, ¿Cómo eran elegidas?, ¿cómo vivían?

Las Vestales romanas

Las Vestales eran sacerdotisas de la diosa del hogar, Vesta, una de las deidades más antiguas de Roma, y se consagraba por entero al cuidado del fuego sagrado del hogar, el cual se encontraba en el centro de su templo, en pleno Foro Romano.

En un inicio, las Vestales eran solo dos, luego pasaron a ser cuatro y, finalmente, seis, aunque parece ser que, antes de que la orden fuera disuelta definitivamente por el emperador Teodosio en el 391 DC, llegaron a ser siete. Esta orden eran una excepción dentro de la religión romana, pues era, el culto a Vesta, el único servido únicamente por mujeres, estando prohibida la entrada al templo a cualquier hombre, a excepción del Pontifex Máximus; su función provenía de los tiempos de los antiguos pobladores, cuando las mujeres jóvenes y solteras eran las encargadas de vigilar el fuego sagrado, al no tener familia ni tareas hogareñas a las que dedicarse.

Gozaba, de una serie de derechos entre los que se encontraba el derecho de preferencia de paso o el derecho a librar a un condenado a muerte, absolviéndolo de la pena, solo con cruzarse con él de forma casual.

Igualmente, era de las únicas mujeres romanas que disponía de un estatus similar al de los hombres romanos, pudiendo hacer testamento, aun viviendo sus padres, así como a disponer de sus bienes y sus herencias sin necesidad de tutor.

Durante los 30 años de servicio que las vestales se comprometían a cumplir, los 10 primeros años eran de aprendizaje, los siguientes 10 eran de servicio y los últimos 10 años eran como maestras de las jóvenes discípulas, tras los cuales, podían elegir marcharse del templo y hacer vida normal.

Las Vestales estaban sujetas a un sistema de castigos realmente duro para las que incumplieran sus funciones; Entre ellos se encontraban ser azotadas en el Foro por descuidar el fuego sagrado o, el más grave y horroroso de ellos, ser enterradas vivas si eran encontradas culpables de incestum. 

Autor: Luis Carlos y Paula Barrionuevo para revistadehistoria.es

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Referencias:

Sobre las Vestales:

  • vestal.es
  • wikipedia.org/wiki/Vestal
  • imperivm.org/articulos/vestales.html

Sobre Valerius Maximus:

 

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