Las reformas militares en Roma de los siglos II y III

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En general en esta franja temporal (finales del siglo segundo y principios del tercero de nuestra era) los ejércitos romanos se van “barbarizando” sin menoscabo, eso sí, de su capacidad de combate. En el año 212 Caracalla convierte a todos los habitantes del Imperio en ciudadanos romanos mediante la Constitutio Antoniniana.

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Las reformas militares en Roma de los siglos II y III. Los Severos y sus reformas (193-235)

Con Septimio severo la preponderancia del ejército llega al máximo histórico. El mismo es aumentado y reforzado. Severo crea 3 nuevas legiones, una quedará en Roma como elemento disuasorio y las otras dos irán a Oriente. A los legionarios se les reconocerá el derecho a tener familia. Se les incrementa el salario fuertemente, posiblemente en exceso y el imperio sufre una grave crisis financiera que dará lugar a la famosa crisis del siglo III. Funda los colegios militares y reglamenta el suministro militar (la anona). Además, desarma y elimina como fuerza a la guardia pretoriana.  Pasan a ser ilirios en vez de italianos o romanos, ya que los considera indignos para el puesto.

En el año 193 la política de reclutamiento local de Adriano hace que los ejércitos provinciales sean muy homogéneos y eficaces. La calidad de las tropas del Este es menguante, pero lo compensa la alta calidad de las tropas de caballería que se van formando. La batalla de Lugdunum el 19 de febrero de 197, en Lugdunum (actual Lyon, Francia), entre los ejércitos del emperador romano Septimio Severo y del pretendiente Clodio Albino es una batalla en la guerra civil por el puesto de emperador que tiene la inusual duración de 2 días y termina con la eliminación de muchos legionarios de primera clase. Pese a las bajas, Severo después de la victoria logra reorganizar rápidamente el ejército.

Las reformas militares en Roma de los siglos II y IIILos últimos rasgos del principado desaparecen del ejército romano con Severo. Hay un sistema más flexible y con criterios muy diferentes a los vigentes hasta ese momento a la hora de otorgar ascensos.  Los centuriones, por ejemplo, pueden llevar un anillo de oro que se les entrega como distintivo de su rango. Y se le incrementa la paga sustancialmente como ya hemos comentado.

También se intenta el formar una casta militar hereditaria al formar sus nuevas familias los legionarios en sus zonas de guarnición. Se supone que la defensa del hogar es más intensa aún que la de un territorio ajeno y por mandato. Los legionarios reclutados en las zonas menos romanizadas procedían del campo y tenían un aspecto sorprendente para los más elegantes y refinados legionarios procedentes de la metrópoli.

El equipo defensivo mejoró sensiblemente. Las armaduras son más complejas y desarrolladas. Las cotas de malla son de mayor longitud brindando una mayor protección. Hay, eso sí, menos loricas segmentatas y los cascos son más pesados y seguros, de una sola pieza. Los escudos son de forma ovalada, frente a la circular y rectangular de épocas anteriores.

En cuanto al equipo ofensivo hay una mayor especialización, nuevos modelos de espadas y armas arrojadizas. El pilum no desaparece. La espada hispana es sustituida por una de mayor longitud. La daga (pugio) siguió siendo la misma. El manto militar, se impone en esta época (sagum).

Caracalla vuelve a la política de pagos y subsidios de Domiciano para con los bárbaros. No fue nada innovador en las cuestiones del ejército, totalmente continuista. Simplemente agrupó las legiones habituales en “grupos de ejército “. La milicia era un estamento privilegiado en la época de Caracalla, pero al asesinar a Geta es condenado por ese mismo estamento que tanto favoreció.

La Constitutio Antoniniana del año 212 es un cambio fundamental. La ciudadanía romana se otorga a todos los habitantes del imperio. El reclutamiento es ahora generalizado y ya no habrá diferencias entre las legiones y las unidades auxiliares.

Diocleciano coarta a los prefectos del pretorio, Constantino los elimina directamente, quiere terminar con la amenaza que suponen. Desaparece la guardia pretoriana luego de la victoria del Puente Milvio. A fin de cuentas, habían luchado contra el vencedor de la contienda y se estaban volviendo demasiado peligrosos como electores de los emperadores.

Macrino es el primer emperador procedente del orden ecuestre. Intenta compensar el pago hecho a los partos para tener las manos libres, con una minusvalía en el pago de las legiones. Es su fin.

Avito se rebela en el Este y se hace llamar Heliogábalo. No aporta nada en el aspecto militar y tendrá una muerte temprana.

Viene ahora Alejandro Severo. En el 224 en Oriente los partos fueron reemplazados por los sasánidas. En 230 invaden la provincia de Mesopotamia, pero es rechazada difícilmente la invasión. En el 232 los germanos saquean en grandes cantidades las zonas fronterizas cuando aún el imperio se está recuperando de los daños en el Este.

Alejandro pacta con los bárbaros. Los legionarios lo toman como un ultraje y comienzan a urdir la venganza. Finalmente asesinan al emperador.

Lo sustituye Maximiano el bárbaro (235-238) con la particularidad de que es un gigante de más de 2,20 metros de altura y que será el primer soldado-emperador. La anarquía militar está en marcha. Los emperadores se suceden con gran rapidez y la situación solo se arreglará mucho después.

Bajo los Severos hay un gran intervencionismo estatal. Buscan el apoyo de los soldados y la plebe contra la burguesía. Anteriormente los tipos de cuentas eran: Aerarium (senatorial), fiscus (imperial) y Patrimonium (del emperador). Ahora deviene en caja municipal de Roma, y bienes del estado integrando el fiscus. La Res Privata se refiere a la administración de los bienes particulares del emperador. Se intenta potenciar el sistema esclavista, volver al pasado. Una igualación social.

Hay una mayor intervención en los asuntos municipales buscando el control. Pero la decadencia urbana es cada vez más acusada y eso llevará entre otros factores a la temida crisis del siglo III. Y de la misma Roma salió con muchas dificultades que condicionaron su futuro y la hicieron vulnerable a las invasiones externas.

Autor: Vicente López Pena para revistadehistoria.es

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