Encamisadas, ataques nocturnos de los Tercios

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Encamisadas era como llamaban los Tercios a las incursiones nocturnas contra las tropas enemigas. Eran ataques por sorpresa, por la noche o al amanecer en grupos de unos 50 hombres, para sabotear y robar en los campamentos y posiciones de las tropas enemigas.

En estos ataques, las tropas de los Tercios se vestían con una camisa blanca, que les permitía distinguir amigos de enemigos durante las escaramuzas nocturnas, de ahí el nombre de “Encamisadas”.

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Encamisadas

A estos ataques los soldados españoles llevaban un armamento mínimo, daga (la famosa vizcaína) y espada, y ocasionalmente pistolas, arcabuces y mosquetes. Intentaban degollar el máximo número de soldados enemigos, clavar los cañones enemigos para impedir su uso en la batalla, inutilizar cualquier otro tipo de armamento que encontrasen, así como robar víveres y pertrechos.

En las encamisadas también intentaban hacerse con información de inteligencia, como órdenes de batalla, correspondencia y mapas. Sólo cuando iniciaban la retirada, incendiaban los edificios, almacenes y tiendas del enemigo. Era entonces,  cuando solían usar sus pistolas, arcabuces y mosquetes.

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Solía atacarse por la noche, cuando la tropa enemiga dormía, para poder degollar al mayor número posible de enemigos en silencio, inutilizar todo el armamento posible y, sólo al retirarse, incendiar los edificios, tiendas y usar las armas de fuego que se llevasen.

Normalmente el ataque se calculaba para que la fase de incendios coincidiera ya con el amanecer, para poder ver el camino de vuelta y permitir que las fuerzas de cobertura cubriesen su retirada a la base o campamento propio.

Aunque eran operaciones muy populares, no faltaba los que renegaban de ellas al considerar que matar al amparo de la noche no era muy caballeroso.

En cualquier caso, estaba claro que era mejor quitar de en medio el mayor número de enemigos posible antes de la batalla, mientras dormían, que enfrentarse a un ejército enemigo descansado y bien pertrechado y armado al día siguiente. Puro pragmatismo.

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